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Doctrina de Dios: La Trinidad (Parte 7)

Date : April 1, 2019

Arrianismo

En nuestro estudio de la Trinidad hemos visto hasta ahora la cristología del Logos de los apologistas griegos tempranos y luego vimos el modalismo. Ahora hemos llegado al tema del arrianismo.  

En el año 319, un presbítero de la iglesia de Alejandría, Egipto llamado Arrio comenzó a propagar su doctrina de que el Hijo no es de la misma sustancia que el Padre. Recordarán que según Tertuliano y otros Padres de la Iglesia, que se oponían a aquellos que negaban la deidad completa de Cristo, Cristo es de la misma sustancia o esencia que el Padre y, por lo tanto, es completamente divino. Arrio negaba que Cristo es de la misma sustancia que el Padre, sino que decía que Cristo había sido creado por el Padre antes del comienzo del mundo. Este episodio marcó la gran controversia trinitaria que tomaría lugar en la iglesia hasta el final del siglo y nos daría el Credo de Nicea y el de Constantinopla como resultado.

Recordarán que Tertuliano pensaba que el Logos fue engendrado por Dios el Padre al inicio de la creación. Por el contrario, los teólogos alejandrinos como Orígenes mantuvieron que el engendramiento del Hijo (o del Logos) del Padre no tuvo un comienzo. Más bien que fue un engendramiento eterno que siempre ha tenido lugar. Arrio pensaba que la razón por las cuales los teólogos ortodoxos se oponían tanto a su perspectiva de que el Hijo tuvo un comienzo se debía a que él afirmaba que el Hijo no existió eternamente. En su carta a Eusebio de Nicomedia, él afirmó “El Hijo tuvo un comienzo, pero Dios es sin comienzo”. Él pensaba que era por esto que los teólogos ortodoxos se oponían tanto a él, porque afirmaba que el Hijo tuvo un comienzo. Pero eso no era correcto. Tertuliano mismo pensó que el Logos fue engendrado en cierto punto en el tiempo previo a la creación del mundo. A lo que objetaban los teólogos de la perspectiva de Arrio no era tanto a que el Hijo tuviera un comienzo; sino que a lo que objetaban era que este comienzo no era un engendramiento, sino era de hecho una creación y el Hijo era, por lo tanto, una criatura. Arrio negaba que el Logos alguna vez existió previa e inmanentemente dentro del Padre antes a la creación del mundo. Nunca hubo un Logos o Verbo o Razón inmanente dentro de Dios, previo a la creación del mundo. Así que el comienzo del Logos no era de la sustancia del Padre; el Padre creó al Logos de la nada. Él creó al Hijo y, por lo tanto, el Hijo era una criatura. Esto era lo que los teólogos ortodoxos realmente encontraron ofensivo. 

Atanasio, quien se convirtió en un obispo de Alejandría y fue un campeón de la ortodoxia Niceana, protestó que en la perspectiva de Arrio, Dios el Padre existiendo sin el Hijo carecía de incluso su Verbo y su sabiduría. Él no tenía esas cualidades dentro de Él. Esto es blasfemo. Esto es de sus Discursos contra los Arrianos [1.3.9] – él dice que, en la perspectiva de Arrio, el Hijo es “una criatura y una obra, no propia de la esencia del Padre”.

Simplemente era blasfemia afirmar que el Hijo es una obra y una criatura, no perteneciente a la esencia del Padre.

En el año 325, el Concilio de Antioquía condenó la perspectiva de Arrio.[1] Ellos condenaron a todo aquel que decía que el Hijo es una criatura o que el Hijo es originado o creado o hecho o que no es verdaderamente un descendiente – esto es alguien que es engendrado, no hecho. Ellos condenaron a cualquiera que dijera que en dado momento el Hijo no existía. Más tarde, ese mismo año, 325, el emperador Constantino convocó un concilio ecuménico en Nicea. Es decir, este no era un concilio local. Este fue un concilio universal que atrajo a obispos de alrededor de todo el imperio Romano a reunirse en Nicea y a comentar sobre esta doctrina de Arrio.

El concilio de Nicea después propagó la formulación de credo de la creencia trinitaria en el Credo de Nicea. Es digno de mencionar que los arrianos que estaban representados en el Concilio fueron muy pocos. Probablemente solo hubo seis obispos arrianos presentes en el Concilio. Hubo treinta obispos quienes estaban situados en el campo de Atanasio – el campo ortodoxo. La gran mayoría pertenecía a esta clase de campo confundido de en medio, el cual tenía cerca de 200 obispos dentro de él y ellos realmente no sabían lo que ocurría. Ellos no podían entender este debate. Luego también estaban los semi-arrianos, de quienes hablaremos después – probablemente cerca de setenta a noventa de los obispos estaban dentro de este campo semi-arriano. Lo que ellos querían decir era que el Hijo no era de la misma sustancia del Padre, pero que él es similar en sustancia del Padre. Una clase de cuasi-divino, por así decirlo.

El campo de Atanasio se la lució y logró persuadir a la gran mayoría de obispos para condenar el arrianismo y para propagar la declaración de la Trinidad que confesamos actualmente.

Leamos esto [el Credo de Nicea] y después comentaremos sobre este:

“Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible e invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre.
Por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres
y por nuestra salvación bajo del cielo,
y se hizo hombre;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día subió al cielo,
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo”.

Así que creemos en un Dios el Padre, un Señor Jesucristo y en el Espíritu Santo – los tres miembros de la Trinidad.

Luego están adheridas al Credo estas condenaciones de las proposiciones arrianas:

“En cuanto a aquellos que dicen: hubo un tiempo en que el Hijo no existía, o bien que no existía cuando aún no había sido engendrado, o bien que fue creado de la nada, o aquellos que dicen que el Hijo de Dios es de otra hipóstasis o sustancia, o que es una criatura, o cambiante y mutable, la Iglesia católica lo anatematiza".

Estas proposiciones arrianas son condenadas en este sufijo en el credo.

Algunas características de esta declaración merecen un comentario.[2]

1. Noten que el Hijo, y pienso que por implicación el Espíritu Santo, es declarado que es de la misma sustancia que el Padre. La palabra griega para esto es homoousios. Homo, la palabra para “igual”; ousias de la palabra “sustancia”. Así que el Padre y el Hijo (y creo que por implicación el Espíritu Santo) son declarados de la misma sustancia. Es decir que son de la misma esencia. Ellos tienen la misma naturaleza divina. Es decir que el Hijo y el Padre, ambos ejemplifican la naturaleza divina. Por lo tanto, el Hijo no puede ser una criatura como afirmaba Arrio. Arrio quería decir que el Hijo era de una sustancia diferente heteroousios – del Padre. Hetero significa “diferente de,” como la palabra “heterosexual” (sexo opuesto). Heteroousios una sustancia diferente; mientras que los ortodoxos afirmaban la misma sustancia, la misma esencia.

Mencioné a los semi-arrianos que estaban presentes en el Concilio. Ellos estaban defendiendo la palabra homoiousios para describir la relación entre el Padre y el Hijo, lo que significa que ellos eran similares en esencia. Ellos temían que al decir que eran de la misma sustancia esto implicaría modalismo – que no había una diversidad de personas en la deidad. Así que ellos querían decir que él no es de una esencia o sustancia diferente sino de una sustancia similar. Había una inmensidad de diferencia que dependía en esta iota que distinguía homoousios de homoiousios. En homoousios, el Hijo es completamente divino, Él es Dios. En homoiousios él no es divino. Él no tiene la esencia divina. Él es simplemente similar al Padre y por lo tanto justo como los Arrianos ellos afirmaban que el Hijo es una criatura y una obra, lo que era blasfemo.   

2.  Observen que el Hijo es declarado como engendrado y no hecho. El credo dice que él es Dios de Dios, luz de luz, verdadero Dios de verdadero Dios, engendrado no hecho. Esto es el vestigio de la antiguo cristología del Logos de los apologistas griegos la cual mantenía que el Logos es engendrado en su naturaleza divina del Padre, pero no creado.

Observen que esto se dice con respecto no a la naturaleza humana de Cristo, sino con respecto a su naturaleza divina. En su mismísima divinidad él es engendrado por el Padre. Por lo tanto, justo como los productos de generaciones naturales que son engendrados comparten la misma naturaleza que sus padres – los gatos engendran gatos, los perros engendran perros, personas engendran personas – así el Hijo y el Padre comparten la misma naturaleza divina porque el Hijo es engendrado del Padre, no creado por el Padre.

La declaración de Nicea está basada en un borrador de un credo que fue propuesto por Eusebio de Cesárea. Este no es Eusebio de Nicomedia a quien Arrio le escribió, lo cité antes. Este Eusebio es de la ciudad costera en Israel llamada Cesárea. Aun puedes visitar las ruinas de esta ciudad hoy en un viaje a Israel y ver las ruinas de esta gran ciudad portuaria Cesárea Marítima en la costa del Mediterráneo. Aquí es donde Eusebio de Cesárea se desarrolló y trabajó. En este borrador inicial del Credo, él usó la palabra Logos en lugar de Hijo. Así que donde vean la palabra “Hijo” en el Credo de Nicea, en el borrador de Eusebio él estaba usando la palabra Logos. El Logos es declarado como engendrado del Padre antes de todos los siglos. Eso es, como dije, el legado de esta antigua cristología del Logos de los apologistas griegos.

Igualmente, observen que en las condenaciones que están adjuntas al final del Credo de Nicea, ellos rechazan esta perspectiva de que este engendramiento tuvo un comienzo.[3] El engendramiento es eterno. Ellos dicen que ellos condenan a aquellos que dicen que hubo un tiempo en que el Hijo no existía. Ellos anatemizan a cualquiera que dice que este engendramiento del Hijo o del Logos en su naturaleza divina no es eterno sino que tuvo un comienzo.

Atanasio, en su tratado Cuatro Discursos Contra los Arrianos, usa un juego de palabras muy sutil e interesante entre el Padre y el Hijo respecto a esto. Realmente es una broma. Él dice que tanto el Padre como el Hijo son agenetos (agenetos significa no-creado o no-originado – nunca comenzó a existir). Esto es algo que nunca comenzó a existir. Él dice que tanto el Padre como el Hijo son agenetos. En contraste, él dice que solamente el Padre es agennetos con dos “n’s” Esta es una palabra diferente, esto significa no-engendrado. Con dos “n’s” solamente el Padre es agennetos, no-engendrado. El Hijo es gennetos, con dos “n’s” – él es engendrado. Justo como había un mundo de diferencia con esa única iota entre homoiousios y homoousios, así también hay un mundo de diferencia entre agenetos (con solo una “n”) y agennetos con doble “n”. El Padre y el Hijo son agenetos en el sentido de no creados, nunca tuvieron un tiempo donde ellos llegaron a la existencia, pero únicamente el Padre es no-engendrado en el sentido de agennetos. El Hijo es gennetos o engendrado del Padre. 

COMIENZO DE LA DISCUSIÓN

Alumno: Los ejemplos que usted dio de un niño siendo engendrado de sus padres implica una precedencia. En otras palabras, los padres estuvieron ahí y luego el hijo estuvo ahí. Personalmente encuentro difícil la palabra “engendrado” – lo que realmente significa. ¿Es lo que usted está diciendo que Dios estaba ahí y Cristo vino de Dios siendo precedencia?, y ¿Cómo une eso con Juan 1 que dice “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”?

Dr. Craig: Buena pregunta. Sí, hay una precedencia aquí, pero no es cronológica. No es una precedencia temporal. El Hijo se deriva del Padre. Es una precedencia de derivación. El Padre no se deriva de nadie. Él no se deriva del Hijo, sino que el Hijo en esta perspectiva sí se deriva del Padre. El Padre precede al Hijo, no en un sentido temporal o cronológico, sino en el sentido de que él no es derivativo mientras que el Hijo es derivativo. El ejemplo que los Padres usaron comúnmente, al que he aludido antes, sería cosas como la relación entre el sol y sus rayos, el sol nunca puede existir sin sus rayos Siempre esta emanando su luz solar. Pero claramente el sol no se deriva de sus rayos. Los rayos se derivan del sol. Así que, si el sol ha existido desde la eternidad, los rayos de sol – los rayos solares – también existirán desde la eternidad. Así que incluso cuando ellos son derivativos, ellos no tienen comienzo cronológico.

Alumno: Eso es con lo que estoy batallando. ¿Es algo que se deriva de otro por su propia definición conlleva un aspecto temporal en ello?

Dr. Craig: ¿Qué hay de la ilustración del sol y sus rayos? A mí me parece una buena ilustración.

Alumno: Lo que realmente produce los rayos solares son las reacciones químicas que suceden en el sol. Sin que esas reacciones químicas no hay un rayo subsecuente que suceda.

Así que hay una secuencia incluso en el ejemplo que usted dio.[4]

Dr. Craig: Estás importando la ciencia moderna al ejemplo, la cual por supuesto ellos no tenían. Ellos no conocían sobre la fusión nuclear o algo por el estilo. La idea aquí, sin embargo, pienso que en un nivel popular parece muy claro que podrías tener algo que es un derivado de otra cosa sin necesidad alguna de una precedencia cronológica. ¿Por qué si hay una clase de dependencia ontológica, necesita tener un comienzo cronológico? No veo porque lo necesitaría. 

Alumno: ¿Quién fue el que usó las terminologías de agenetos?  

Dr. Craig: Ese fue Atanasio. Realmente es muy universal entre los teólogos ortodoxos esta distinción entre agenetos, que significa no-creado y agennetos que significa no-engendrado. Pero la encuentras especialmente en Atanasio.

Alumno: El Hijo (Cristo) existió con Dios, pero por el bien del hombre (por el bien de la humanidad) se volvió una entidad tangible.

Dr. Craig: Pienso que esa es la idea. El comienzo aquí no es solo el comienzo de la humanidad. Es el comienzo de todo el mundo. Juan piensa que el cosmos completo llegó a ser a través del Logos. El mundo fue hecho a través del Logos. En el principio solo era Dios y su Verbo. Luego el mundo fue creado a través del Logos. Pero como resultado de las especulaciones de estos apologistas griegos tempranos, ellos pensaron del Logos como algo derivativo de Dios el Padre. 

Alumno: Estoy de acuerdo, y para propósitos funcionales (funcionales para el propósito del hombre físico y su responsabilidad).

Dr. Craig: Entiendo la diferencia. No me estoy comprometiendo con esta perspectiva. Solamente la estoy explicando. Lo que tú estás sugiriendo es que tal vez no hay una clase de derivación ontológica del Hijo del Padre. Tal vez no debemos introducir eso a la deidad. Tal vez solamente son co-eternos, co-iguales, pero hay una clase de sumisión funcional del Hijo al Padre para el bien del plan de salvación. Hubo algunos padres que sostuvieron una perspectiva como esa. Pero no era la mayoría. La perspectiva de la mayoría, por la influencia de estos apologistas griegos, era que sí hay esta clase de derivación en la deidad – el Hijo derivándose del Padre. Además, no hemos hablado del Espíritu Santo, pero el Espíritu Santo derivándose también, derivándose del Padre y del Hijo.

Alumno: La manera en la que yo lo veo es que Jesús siempre imita a Dios el Padre. Para mí eso da sentido a cuando Jesús dice, La voluntad del Padre, no la mía. Pero cuando se dice que él está imitando suena como si Dios el Padre es la persona más grandiosa de los tres. Ello no tiene sentido para mí.

Dr. Craig: Esa es una tensión dentro de la ortodoxia y me imagino que algunos de los Padres de la Iglesia querrían afirmar – que el Padre es mayor que el Hijo en el sentido en que el Padre no es solamente agenetos (no-creado) sino también él es no-engendrado, mientras el Hijo tiene una clase de ser derivativo. El Padre es la fuente del Hijo y es, por lo tanto, el mayor de todos. Alguien, el otro día preguntó sobre el versículo donde Jesús dice, “El Padre es mayor que yo”. Yo pienso que, para la parte ortodoxa en Nicea, ellos no tendrían ningún problema con una declaración como esa porque ellos verían al Hijo como engendrado del Padre. Pero no es una creación. Eso es importante recordarlo firmemente. Ambos son Dios en el mismo sentido, como lo que dije, que los cachorros son perros tanto como sus padres, o los gatitos son felinos tanto como los gatos que les dieron a luz. Ellos comparten la misma naturaleza, pero el Hijo es engendrado del Padre.   

FIN DE LA DISCUSIÓN

 Vayamos al tercer punto que quería hacer hoy sobre esta declaración.

3. Observen la condenación al final. De “Aquellos que dicen que el Hijo de Dios es de otra hipóstasis o sustancia diferente al Padre”. Esta cláusula ocasionó gran confusión y controversia dentro de la iglesia temprana.[5] Hipóstasis es una palabra griega la cual es etimológicamente similar y, por lo tanto, es sinónimo con la palabra latina substantia o “substancia.” Pueden ver que etimológicamente – hipo significa “debajo” como aguja hipodérmica (va debajo de la piel). O hipotermia – tu temperatura baja. Hipo significa “debajo”. Significa lo mismo que sub significa en latín, como un submarino va debajo del agua. En latín sub significa lo mismo que hipo en griego. Stasis y stantia son las palabras griega y latina respectivamente para “permanecer bajo algo”. Una hipostasis es algo que permanece debajo de algo. Una substancia (substantia) es algo que permanece bajo algo en el sentido de que estas son portadoras de propiedades. Ellas existen en sí mismas. Las propiedades existen en estas substancias. Ellas son poseídas por estas substancias. Una hipóstasis y una substancia parecen tener el mismo significado. Estas dos palabras simplemente parecen ser las mismas en griego y en latín.

A pesar de que el Credo de Nicea esta bosquejado en griego, el significado de sus términos es en latín. Está en griego, pero ellos entienden que hipóstasis significa lo mismo que substantia. Por lo tanto, ellos condenan a aquellos que dicen que hay una pluralidad de hipóstasis en Dios. Solamente hay una substancia en Dios, ¿correcto? Dios es uno en substancia. Así que ellos condenan a cualquiera que dice que hay más de una hipóstasis o ousias – substancia – en Dios.

El problema es para los teólogos nativos de habla griega de la parte oriental del Imperio Romano donde el idioma era griego, no latín, ellos no entendían hipóstasis como un sinónimo de substantia. Para ellos, una hipóstasis solamente significaba un individuo concreto, un poseedor de propiedades. Así que, por ejemplo, Gregorio de Nisa, uno de los grandes Padres de la Iglesia, explica que hipóstasis, “es lo que subsiste y es específica y peculiarmente indicado por un nombre”. Por ejemplo, Pablo. Pablo es el nombre de una hipóstasis, un individuo. Este individuo esta en contraste con ousia en griego, lo cual es la esencia de algo. Así que ellos dirían que Pablo, Jim y Cindy, todos tienen la misma ousia – todos tienen la misma esencia – pero son diferentes hipóstasis – diferentes individuos; ejemplificando esa esencia o que tienen esa naturaleza. Por lo tanto, el decir que no hay diferentes hipóstasis en Dios es ratificar el modalismo. Es decir que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son el mismo individuo. Ello era claramente incorrecto. Claramente hay diferentes hipóstasis en la Trinidad porque tienen diferentes propiedades. Por ejemplo, solamente el Padre tiene la propiedad de ser no-engendrado, mientras el Hijo tiene la propiedad de ser engendrado. Así que hay claramente individuos diferentes en la Trinidad. Ellos tienen propiedades diferentes. Para los teólogos del oriente, la declaración del Credo de Nicea que condenaba a aquellos que decían que el Hijo era una hipóstasis diferente del Padre sonaba como modalismo – que todas ellas eran la misma persona.

Esto llevó a grandes confusiones y debate. Finalmente, después de décadas de debate, la confusión fue finalmente aclarada en el Concilio de Alejandría en el año 362. En ese concilio, ellos afirmaron la doctrina del homoousios – hay una sustancia, una esencia, en Dios – pero ellos afirmaron que hay tres hipóstasis diferentes. Ellos reconocieron el entendimiento griego de lo que una hipóstasis es.[6] No es un sinónimo de substancia, sino que una hipóstasis es un individuo concreto que posee o ejemplifica una naturaleza.

Eventualmente la iglesia vino a reconocer que en Dios hay una sustancia con tres hipóstasis – tres hipóstasis – tres individuos.

El Credo de Nicea que afirmamos hoy no es el mismo que el original que condenaba a aquellos que decían que había más de una hipostasis. El que afirmamos y fue promulgado después afirma que sí hay una pluralidad de hipóstasis.

COMIENZO DE LA DISCUSIÓN

Alumno: ¿Cómo concilia el Antiguo Testamento con la pluralidad de la creación en las palabras que están en hebreo donde Dios el Padre y el Hijo estaban presentes en la creación? Hay palabras que son usadas – la forma plural en hebreo – en el Antiguo Testamento.

Dr. Craig: Incluso el Espíritu es mencionado en Génesis capítulo 1, creo en el versículo 2, donde se dice que el Espíritu de Dios se paseaba sobre las aguas. Ellos dirían que el Hijo esta implícitamente involucrado en el trabajo de la creación, incluso si en el antiguo pacto él no está explícitamente mencionado. Porque, después de todo, esto aún no había sido completamente revelado. Ellos creían que la completa revelación de Dios tomó tiempo hasta Cristo, así que en el Antiguo Testamento tenemos declaraciones sobre Dios que no hacen diferencia clara entre los miembros de la Trinidad.

FIN DE LA DISCUSIÓN

Con eso llegamos al final de nuestro tiempo. Lo que queremos hacer la siguiente ocasión es examinar más cercanamente lo que fueron estas hipóstasis exactamente que fueron afirmadas en la Deidad. Hay un Dios, una sustancia, y luego están estas tres hipóstasis. ¿Qué son? Eso es lo que veremos la siguiente ocasión.[7]

Traducción: Raúl Jaramillo

Editado y Revisado por el equipo de traducción de Reasonable Faith.

 

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[6] 30:12

[7] Fin del Tiempo: 33:00(Copyright © 2016 William Lane Craig)