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Doctrina de Dios: La Trinidad (Parte 6)

Date : April 1, 2019

Modalismo

La última vez que estuvimos juntos hablamos sobre la cristología del Logos de los apologistas griegos tempranos. Esta doctrina fue llevada hacia la teología occidental a través del padre de la iglesia Ireneo.

Durante el siguiente siglo – el tercer siglo – una concepción muy diferente de las personas divinas emergió en contraste con la doctrina del Logos de los apologistas griegos. Personas como Noeto, Práxeas y Sabelio enunciaron una perspectiva bastante diferente de Dios – una perspectiva unitaria de Dios – la cual se conoce por varios nombres: modalismo, monarquianismo, o sabelianismo.

Según esta perspectiva, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son personas distintas. Solamente hay una persona que es Dios. Ya sea que el Padre mismo, quien se encarnó, sufrió y murió en la cruz, el Hijo fue a lo mejor el lado humano del Padre por así decirlo – el rostro humano de Dios el Padre. O, de otra forma, el único Dios secuencialmente asumía tres roles en su relación con la humanidad: primero, el Padre; luego el Hijo, y luego el Espíritu Santo.

Uno de los mejores tratados escritos contra este Modalismo temprano es por el padre de la iglesia del Norte de África, Tertuliano, quien escribió un tratado llamado Contra Práxeas (una refutación de las perspectivas de Práxeas). Vale mucho la pena leer esto hoy. Si quieren leer un tratado por uno de los padres tempranos de la iglesia, pienso que este es uno de los que yo recomendaría. Contra Práxeas es un trabajo brillante. Extremadamente influyente en su tratado, Tertuliano trajo mayor precisión a muchas de las ideas y también introdujo mucha de la terminología que más tarde sería adoptada en las formulaciones de los credos sobre la doctrina de la Trinidad. De hecho, la palabra trinitas o “Trinidad” surge de Tertuliano.

Tertuliano estaba muy interesado en preservar lo que se llamó la monarquía divina, la cual fue una palabra usada por los apologistas griegos tempranos para el monoteísmo. El hablar de la monarquía de Dios era hablar del único verdadero Dios – el único Dios. Monoteísmo. Mientras quería insistir en la verdad de la monarquía, Tertuliano también quería enfatizar lo que él llamó “economía divina” – una palabra que él tomó de Ireneo. La palabra “economía” en referencia a Dios parece tener referencia a la manera en la que el único Dios existe. Solamente hay un Dios, pero no existe únicamente como una persona como los monarquianista o los modalistas pensaban. Él dice que el error de los monarquianistas era

pensar “que no es posible creer en el único Dios más que diciendo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son personalmente él mismo”. Pero Tertuliano piensa que mientras todos son uno por unidad de sustancia, él continúa diciendo,

el misterio de la economía […] organiza la Unidad en Trinidad y explica que el Padre y el Hijo el Espíritu son tres. Tres, sin embargo, no por naturaleza, sino por el grado, no por sustancia, sino por la formano por el podersino por la manifestaciónpues son de una única sustanciade una única naturaleza y de un único poderporque no hay más que un único Dios, a partir del cual estos gradosformas y manifestaciones se atribuyen a los nombres del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

En la perspectiva de Tertuliano, hay un Dios – una sustancia que es Dios – pero también esto está distribuido en su economía de tres, cada cual es Dios.[1]

Cuando Tertuliano dice que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son todos de una sustancia, él está usando la palabra “sustancia” en ambos sentidos en los que el filósofo griego Aristóteles empleó el término. Según Aristóteles, una sustancia es simplemente una cosa individual. Todo lo que existe es una sustancia. Así que esta mesa es una sustancia. Yo soy una sustancia. La silla es una sustancia. La planta es una sustancia. Simplemente son cosas individuales. Él diría que hay una cosa que es Dios. No hay tres dioses. Estas tres personas son una cosa, es decir, Dios. Pero el otro sentido en el que Aristóteles utilizó la palabra “sustancia” era para designar la esencia de una cosa o su misma naturaleza. Así que el hablar sobre sustancias en este sentido era hablar sobre aquellas propiedades que hacen una cosa lo que es. Así que, por ejemplo, una silla tiene una esencia o naturaleza diferente que una mesa o que un caballo. Estos tienen naturalezas o esencias diferentes. Es por ello que hay cosas diferentes – porque tienen propiedades esenciales diferentes. Tertuliano quiere afirmar que las tres personas también comparten la misma naturaleza divina esencial. Son una cosa – Dios – pero también comparten la misma naturaleza.

En respuesta al texto prueba que los monarquianistas usaban comúnmente – Juan 10:30, “Yo y mi Padre uno somos” – Tertuliano resalta que el hecho de que tenemos un sujeto en plural “Yo y mi Padre” y un verbo en plural “somos” indican que hay dos entidades – es decir, dos personas. Pero él dice que el predicado aquí – “uno” – es un sustantivo abstracto (no uno personal). En latín, es la palabra unum, no unus – no un pronombre personal, sino un pronombre abstracto. “Yo y mi Padre uno somos” – unum. Él comenta,

Unum, un término neutro, […] no implica singularidad numérica, sino unidad en esencia, similitud, conjunción, afección por parte del Padre, […] y sumisión por parte del Hijo […] Cuando él dice, ‘Yo y mi Padre somos uno’ en esencia – unum – Él muestra que hay dos, a quienes Él pone en equivalencia y los unifica”.

Así que en el texto prueba, “Yo y el Padre uno somos”, tenemos una multiplicidad de personas (dos personas distintas) pero en una unidad de esencia. “Yo y el Padre uno somos” – no una persona, sino uno en esencia. Ellos tienen la misma naturaleza.

Cuando Tertuliano dice que la monarquía está distribuida en la economía en tres formas o aspectos, él no está afirmando el modalismo, sino que lo que está diciendo es que la diversidad de todas las personas […] todas comparten la misma naturaleza. Ellas son una sustancia, una cosa, que tiene una naturaleza. 

Se ha vuelto parte de la sabiduría convencional decir que cuando estos Padres de la Iglesia, como Tertuliano, decían que Dios es tres personas, ellos no querían decir esto en el sentido moderno psicológico de una “persona” – como alguien que es un centro de autoconsciencia – “Yo,” sino que ellos querían decir que hay tres individuos, pero no tres personas en este sentido psicológico. Pero yo pienso que cuando lees al mismo Tertuliano encontrarás que esa declaración, por así decir, es grandemente exagerada. A mí me parece que Tertuliano sí piensa del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo como tres personas autoconscientes.[2] Por ejemplo, en un pasaje destacable el cual está destinado a ilustrar la doctrina del Hijo como el inmanente Logos en la mente del Padre (recuerden que eso era lo que los apologistas griegos creían – el Logos era originalmente inmanente dentro del Padre como la razón o la mente del Padre), Tertuliano invita al lector, quien él dice que está creado a la imagen y semejanza de Dios y en este sentido es como Dios, a pensar sobre el rol de la razón en el pensamiento propio auto-reflexivo del lector. Él dice,

“Observa, entonces, que cuando estás en silencio conversando contigo mismo, este mismo proceso se desarrolla dentro de ti por tu razón, la cual te encuentra con una palabra en cualquier movimiento de tu pensamiento, a cada impulso de tu concepción”.

Tertuliano está pensando aquí sobre tu propio razonamiento como un compañero de diálogo con el cual lidias en un pensamiento auto-reflexivo. Pienso que todos nosotros hemos tenido esa experiencia – algo como hablar consigo mismo en donde estás involucrado en una conversación auto-reflexiva contigo mismo. Tertuliano dice que cuando hacemos eso, este razonamiento dentro de ti te encuentra como una clase de persona autoconsciente. Él dice que, en cierto sentido, la palabra es una segunda persona dentro de ti a través de la cual tú generas el pensamiento.

Por supuesto, Tertuliano admite que ningún ser humano es literalmente dos personas. Pero él dice que cuando tú llevas a cabo esta conversación contigo mismo, es como si hubiera dos personas dentro de ti. Él dice que cuando se trata de Dios, esto es mucho más gestionado en Dios porque Dios contiene su inmanente Logos, incluso cuando él no está hablando – cuando está en silencio.

Nuevamente, cuando Tertuliano quiere probar que el Padre y el Hijo son distintos uno del otro, él cita pasajes de la Escritura en los cuales el Padre y el Hijo usan pronombres de primera y segunda persona en dialogo uno con el otro. Por ejemplo, él cita Salmos 2:7,[3] donde Dios dice, “Tú eres mi hijo, hoy mismo te he engendrado”. Citando este versículo, Tertuliano le dice al modalista, “Si tú quieres que crea que Él es tanto el Padre y el Hijo, muéstrame otro pasaje donde sea declarado, ‘El Señor se dijo así mismo, Yo soy mi propio Hijo, hoy me he engendrado a mí mismo’”. Y, por supuesto, no hay tal pasaje. Él cita varios pasajes los cuales, a través del uso de estos pronombres personales, demuestran la relación de “Yo a Tú” en la cual el Padre y el Hijo sostienen entre sí. Una relación “Yo a Tú” – cada uno usa el pronombre en primera persona apropiado al hablarle al otro como persona.

Él desafía al modalista a explicar cómo un ser que es absolutamente uno y singular puede usar pronombres en primera persona plural como “Hagamos al hombre a nuestra imagen”. Pienso que claramente Tertuliano piensa del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo como capaces de usar pronombres personales como medio de autoreferencia y al dirigirse entre ellos usando pronombres en segunda persona como “tú”, lo cual claramente muestra que son personas autoconscientes. Tertuliano concluye, “En estas pocas citas, la distinción de personas en la Trinidad es claramente expuesta”.

Creo que es muy difícil evitar la conclusión de que Tertuliano sí cree que las personas de la Trinidad son individuos autoconscientes distintos.[4]

La única reserva que se podría hacer a este panorama descansa en un vestigio de la doctrina antigua del Logos de los apologistas en la teología de Tertuliano. Él no solamente acepta su perspectiva de que hay derivaciones entre las personas de la Trinidad – que el Hijo, por ejemplo, es engendrado del Padre – pero él también sostiene la perspectiva de que estas relaciones no son eternas. Él llama al Padre “la fuente de la deidad.” Él dice, “el Padre es la sustancia entera, pero el Hijo es una derivación y porción del todo”. El Padre, él dice, existe eternamente con el Logos inmanente dentro de su mente. Pero luego en el momento de la creación el Logos procede del Padre y se vuelve en su Hijo unigénito a través del cual el mundo es creado. Así que el Logos se vuelve el Hijo de Dios únicamente cuando él procede primeramente del Padre como un ser sustantivo.

Tertuliano es muy aficionado de usar analogías como los rayos solares emitidos por el sol o el río que fluye del manantial para mostrar la unicidad del Hijo con el Padre del cual él procede. Pero él no pensó sobre esa procesión como eterna como otros teólogos más tarde lo hicieron. Él piensa de esto como que comenzó en el momento de la creación. El Hijo, en su perspectiva, es “Dios de Dios”. Una frase que más tarde será incorporada al credo de Nicea. Él es Dios de Dios. Similarmente, el Espíritu Santo también procede del Padre a través del Hijo.

Si yo lo entiendo correctamente, parecería que Tertuliano consideraría al Hijo y al Espíritu como personas distintas únicamente después de su procesión del Padre. Antes de ello (es decir, antes del momento de la creación), ellos son meramente inmanentes dentro del Padre – él es la fuente de donde ellos fluyen. Pero en ese punto ellos no son personalmente distintos. Sin embargo, una vez que el Logos procede del Padre y el Espíritu del Padre y del Hijo, ellos claramente son personas distintas desde ese punto en adelante.

A través de los esfuerzos de los Padres de la Iglesia como Tertuliano, Orígenes, Noviciano y muchos otros, la iglesia llegó a rechazar el modalismo como un entendimiento apropiado de Dios y a afirmar que hay tres personas distintas dentro de la deidad que son llamadas el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Durante el siguiente siglo, la iglesia sería confrontada con el desafío del lado opuesto del espectro – el Arrianismo – el cual afirmaba la distinción personal del Padre y del Hijo pero que negaba la deidad del Hijo. Como veremos, mientras los modalistas afirmaban que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son todos Dios, pero no son personas distintas, Arrio afirmaba que el Padre, el Hijo y el Espíritu son personas distintas, pero no son todas Dios. Solamente el Padre es Dios, el Hijo es, de hecho, una criatura que fue creada por Dios. 

COMIENZO DE LA DISCUSIÓN

Alumno: Este es un tema en el cual paso mucho tiempo reflexionando. Algunas veces la respuesta que obtengo de las personas – porque escribo sobre este tópico – es que esto es una minuciosidad teológica porque Dios es ya sea tres manifestaciones o tres personas. Realmente no importa. Ellos creen que Jesús es Dios de todas formas. ¿Cómo respondería a eso? ¿Considera esto como algo muy importante o central? ¿La Trinidad contra el modalismo?[5]

Dr. Craig: Es importante entender que los modalistas al menos sí afirmaron la deidad de Cristo, a diferencia de Arrio. Sí, me parece a mí que el error de Arrio es más serio porque en su perspectiva el Hijo solamente es una criatura, lo cual haría que su adoración sea idolatría. Con respecto al modalismo, simplemente pienso que no puede justificarse con la enseñanza de la Escritura. Ellos tendrían que decir que es el Padre quien se encarnó, sufrió y murió en la cruz. Eso claramente no es correcto porque Jesús durante su vida pudo orar y depender del Padre. Él es guiado por el Espíritu Santo. El modalismo, me parece, simplemente no pude hacer justicia al texto bíblico, el cual muestra que estas personas son tres miembros distintos de la deidad y que no debemos confundirlos entre ellos pensando que el Padre murió en la cruz. Mantener a las personas de la Trinidad claramente, yo pienso, tendrá implicaciones prácticas de importancia para nuestra vida devocional, nuestra vida cristiana. Por ejemplo, Jesús nos enseñó que oráramos al Padre en el nombre del Hijo a través del poder del Espíritu Santo. El mantener a las personas de la Trinidad claramente nos puede ayudar a ordenar nuestras vidas devocionales en una manera apropiada; por ejemplo, en la oración.

Alumno: ¿Cómo hacían exégesis los modalistas de ese tiempo de los pasajes en donde Jesús está orando al Padre o cuando es muy claro (al menos para mí) que son personas distintas?

Dr. Craig: Me parece que la mejor manera en la que ellos lo harían es diciendo que en la encarnación, Cristo tenía un lado humano o una naturaleza o aspecto humano y que es la naturaleza o aspecto humano que está orando a la naturaleza o aspecto divino.  Realmente está orándose a sí mismo en estas oraciones, pero ellos intentarían darle sentido al decir que es el lado humano hablando con en lado divino.

Alumno: Yo tenía una pregunta respecto a estas herejías que estamos repasando. Yo entiendo que el modalismo es una herejía diferente del monarquianismo. ¿Es eso correcto o no?   

Dr. Craig: No en mi entendimiento. Mi entendimiento es que ambas son perspectivas unitarias de Dios. Puede que tuvieran diferentes explicaciones sobre cómo es que Dios aparenta ser tres. Recuerden que dije que es posible que ellos digan que Jesús es una clase de naturaleza humana de Dios, o es posible que ellos digan, “no, este es Dios tomando tres roles secuenciales.” Puedes tener diferentes perspectivas sobre cómo la apariencia de tres surge, pero ellos serían uno sobre la convicción fundamental de que Dios es una persona y la apariencia de tres es solamente eso – es meramente una apariencia, no es real.

Alumno: Cuando pienso sobre el monarquianismo, yo estaba pensando en algo más relacionado con que quien fuera que surgió con la herejía vio a la Trinidad como todos de la misma sustancia, sin embargo, habría una subordinación en la Trinidad – una subordinación del Hijo al Padre y del Espíritu a ambos.

Dr. Craig: Ese no es mi entendimiento del monarquianismo. En un sentido, ello suena bastante ortodoxo porque en la perspectiva ortodoxa tienes esta noción del Hijo siendo engendrado del Padre – el Padre es la clase de fuente de donde el Hijo procede. Él existe por el Padre. Y luego el Espíritu del Padre y del Hijo. Hay una clase de dependencia. Tienes razón. Tú no quieres decir que es subordinación en el sentido de inferioridad porque ellos afirman que todos tienen la misma naturaleza. Pero hay una clase de dependencia. Sea o no eso una subordinación aceptable, yo pienso, es una cuestión de debate real.[6]

Alumno: Yo solamente diría que en la economía de la redención, sí hay subordinación, pero eso es diferente de lo que estamos hablando.

Dr. Craig: Estoy de acuerdo. De lo que estás hablando aquí es la diferencia entre lo que algunas veces es llamado la Trinidad ontológica y la Trinidad económica. La Trinidad Ontológica sería el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo como son en ellos mismos – Dios en sí mismo. Ahí, no hay subordinación en el sentido de inferioridad o subordinación de una persona a otra. Pero en la Trinidad económica esto es como la Trinidad lidia con la humanidad en el plan de salvación. Aquí, sí hay subordinación porque el Hijo se somete y hace la voluntad del Padre. El Espíritu Santo no se gloría en sí mismo, él glorifica al Hijo y habla lo que se le ha dicho que diga.  Aquí en la Trinidad económica, tienes una clase de subordinación, pero esta no es ontológica. Sería la clase de subordinación que tendrías en una relación matrimonial donde la esposa y el esposo son iguales ante Dios, pero para la economía de la familia la esposa se somete al liderazgo amoroso de su esposo. Ello no implica su inferioridad en ninguna manera. Es una sumisión puramente económica.

Alumno: Ellos dirían que no hay distinción de personas, ¿correcto? Todo es una sustancia, pero no hay distinción de personas. ¿Cómo se traduciría eso al hecho de que todos los seres humanos poseen la imagen de Dios? A pesar de que todos compartimos la misma naturaleza, no todos somos la misma persona. Obviamente hay una multiplicidad de personas humanas alrededor, pero todos compartimos una cosa en común – es nuestra humanidad. Todos tenemos la misma imago Deo, no obstante, hay una diversidad de personas.  ¿Cómo explicarían ellos la expresión “imago Deo”?   

Dr. Craig: La idea sería que los seres humanos tienen la misma naturaleza. Aristóteles decía que la naturaleza de la humanidad es ser un animal racional. Tenemos un cuerpo biológico pero un alma racional. Cuando tienes tres instancias de esa naturaleza, tienes tres individuos diferentes. Tenemos Adán, Juan y Jorge – cada uno tiene la misma naturaleza humana fundamental, pero cada uno ejemplifica esa naturaleza o instancia esa naturaleza como un hombre individual. El unitario diría que Dios es una persona y cada uno de nosotros es una persona. En ese sentido somos como Dios. Somos hechos a su semejanza e imagen. Cada uno de nosotros es una persona. Lo que el trinitario diría es que no compartimos la naturaleza de Dios en tanto al hecho de que cada uno de nosotros es una persona y no tres personas.

Alumno: También tenía curiosidad sobre cómo el modalista lidiaría con Jesús refiriéndose al Espíritu Santo cuando él dice, “Me voy, pero dejo a un Consolador en mi nombre”. ¿Cómo lidiarían con eso cuando se supone que hay otro?

Dr. Craig: Aquí podría ser que dirían: Jesús dice, Muy bien, el Espíritu Santo vendrá después de que yo me vaya. Él existe en la habitación, se cambia de vestuario y regresa como el Espíritu Santo. Reamente solamente es desempeño de roles. Es un enmascaramiento.

Cuando se vuelve difícil es cuando tienes a las tres personas al mismo tiempo como en el bautismo de Jesús cuando el Padre dice, “Este es mi Hijo Amado en quien me complazco” y el Espíritu desciende sobre el Hijo como paloma. Aquí es donde es difícil para el modalista decir que estos son tres roles secuenciales desempeñados por la misma persona porque todos están interactuando uno con el otro al mismo tiempo.   

FIN DE LA DISCUSIÓN

Ahora iremos cerrando. La siguiente semana veremos al desafío al que la iglesia se enfrentó en el Arrianismo y como esto conllevó al Concilio de Nicea y a la codificación de la doctrina de la Trinidad.[7]

Traducción: Raúl Jaramillo

Editado y Revisado por el equipo de traducción de Reasonable Faith.

 

[1] 5:27

[2] 10:14

[3] El Dr. Craig hace mención del pasaje incorrecto aquí – quería referirse al Salmo 2:7

[4] 15:08

[5] 20:00

[6] 25:05

[7] Fin del Tiempo: 31:02 (Copyright © 2016 William Lane Craig)