Objeción a la justificación de la substitución penal
Date : March 20, 2018
Objeción a la justificación de la substitución penal
Hoy llegamos a una cuestión importante de la justicia de la sustitución penal. Ya tratamos con una objeción a la coherencia de la sustitución penal y vimos que esa objeción era muy débil. Pero la de hoy es una gran objeción. Esa es la objeción fundamental que se plantea una y otra vez contra la sustitución penal: Castigar a Cristo en nuestro lugar sería injusto por parte de Dios. Aquí estamos planteado la cuestión sobre qué justificación existe para que Dios castigue a Cristo.
La justificación de uno se determinará por el alcance de la teoría de la justicia. Hemos hecho alusión a esto en el pasado. Vamos a recapitular. Las teorías de la justicia pueden ser clasificadas como ampliamente retributiva o consecuencialista. Las teorías retributivas de la justicia mantienen que el castigo es justificado porque el culpable merece castigo. Por otro lado, las teorías consecuencialistas de la justicia mantienen que el castigo es justificado debido a los bienes extrínsecos que pueden ser realizados por medio del castigo. Por ejemplo, la disuasión del crimen, o el aislamiento de personas peligrosas de la sociedad en general, o la reforma de los delincuentes para ayudarlos a convertirse en ciudadanos obedientes a la ley. Las teorías retributivas, generalmente, son consideradas como teorías retrospectivas de la justicia. Ellas imponen sanciones por crímenes que se han cometido, mientras que las teorías consecuencialistas de la justicia son prospectivas, es decir, ellas tienen el objetivo de prevenir crímenes futuros de ser cometidos por el castigo a través de la disuasión, del aislamiento del criminal, o de la reforma del criminal. Ellas intentan, prospectivamente, de reducir el crimen.
Con estos dos tipos amplios de teorías de la justicia en mente, vamos a mirar la supuesta injusticia de la sustitución penal. Los críticos de la sustitución penal generalmente afirman que Dios castigando a Cristo en nuestro lugar sería una injusticia por parte de Dios. Porque es un axioma de la justicia retributiva, de que es injusto castigar a una persona inocente. Pero Cristo era una persona inocente. Como Dios es perfectamente justo, él no pudo, por tanto, haber castigado a Cristo. Observe que no tendría ningún beneficio decir que Cristo asumió ese auto-sacrificio voluntariamente, o por voluntad propia por nosotros, porque la nobleza de su acto altruista no anularía la injusticia de castigar a una persona inocente por crímenes que ella no cometió.
Así como pude formular la objeción de la coherencia de la sustitución penal en un argumento breve que dejó sus premisas bien claras, intenté hacer lo mismo con ese argumento contra la justicia de la sustitución penal. Por lo demás, si usted está tratando con argumentos contra la fe cristiana, ayuda mucho, encuentro yo, si usted se siente y trata de ponerlos en la forma de premisas lógicas que conducen a una conclusión. Esto le ayuda a entender exactamente lo que está en juego y donde el argumento podría ser vulnerable. Por supuesto, cuando usted formula un argumento, siempre tiene que tratar de hacerlo de forma comprensiva. Usted no intenta formular el argumento del oponente de una forma que sea obviamente inválido. Usted le da el beneficio de la duda e intenta formular el argumento de la mejor manera posible.[1] Me parece que esta es la manera en que se formula el argumento contra la justicia de la sustitución penal”
1. Dios es perfectamente justo.
2. Si Dios es perfectamente justo, él no puede castigar a una persona inocente.
3. Por lo tanto, Dios no puede castigar a una persona inocente.
4. Cristo era una persona inocente.
5. Por lo tanto, Dios no puede castigar a Cristo.
6. Si Dios no puede castigar a Cristo, entonces la sustitución penal es falsa.
Una vez más, tenemos una cadena de inferencias que mostrarían que si Dios es perfectamente justo, entonces la sustitución penal es falsa. Esto me parece una formulación del argumento. Dios es perfectamente justo. Si Dios es perfectamente justo, no puede castigar a una persona inocente. Por lo tanto, Dios no puede castigar a una persona inocente. Cristo era una persona inocente. Por lo tanto, Dios no puede castigar a Cristo. Si Dios no puede castigar a Cristo, entonces la sustitución penal es falsa.
Como hemos visto con la objeción a la coherencia de la sustitución penal, un teórico de la sustitución penal, que no crea que Dios castigó a Cristo, no se sentiría perturbado por este argumento porque no estaría de acuerdo de que si Dios no puede castigar a Cristo, la sustitución penal es falsa. Recuerden que hemos visto que algunos defensores de la sustitución penal mantienen que Dios no castigó, de hecho, a Cristo. Antes bien, él infligió sobre Cristo el sufrimiento que nosotros merecíamos y, por eso, habría sido nuestro castigo si hubiera sido infligido sobre nosotros. Dios no castigó a Cristo, sino que infligió sobre Cristo el sufrimiento que habría sido nuestro castigo si nosotros lo hubiéramos cargado en vez. Esos teóricos tal vez acepten un argumento de este tipo en favor de su visión de que la sustitución penal es verdadera, pero Dios no castigó a Cristo. Entonces, como el último argumento, si usted sostiene una teoría de la sustitución penal que niega que Dios castigó a Cristo, usted no se sentirá perturbado por esa objeción a la sustitución penal.
Pero supongamos que pensemos, yo diría, como la mayoría de los teóricos de la sustitución penal de que Dios no castigó, de hecho, a Cristo en nuestro lugar. Vamos a suponer que estamos de acuerdo con eso. Entonces eso plantea la cuestión de las premisas 1 y 2. ¿Qué significa decir que Dios es perfectamente justo, y es verdad que si Dios es perfectamente justo, no puede castigar a una persona inocente? Una forma rápida y fácil de dispensar ese argumento sería adoptando una teoría consecuencialista de la justicia. Es una moneda común entre teóricos legales de que una teoría consecuencialista de la justicia podría llevar a la justificación del castigo del inocente. Por ejemplo, tal vez sea justificable castigar a una persona inocente debido al gran valor de disuasión que tendría de prevenir crímenes futuros. En realidad, una de las principales críticas de las teorías consecuencialistas de la justicia es que ellas pueden justificar el castigo del inocente. Entonces si usted es un teórico de la sustitución penal, quien es consecuencialista, sería muy fácil proporcionar una justificación consecuencialista para el castigo a Cristo de parte de Dios, es decir, al hacerlo de una manera que salvaría a toda la raza humana de la destrucción. Usted no puede pensar de una consecuencia mejor que esa. Entonces si usted es un consecuencialista, usted puede afirmar que Dios es perfectamente justo, pero no se deduciría de su perfecta justicia el que él podría castigar a una persona inocente.
Pero como dije en las clases anteriores, parece que el consecuencialismo es inadecuado para ser una base para el castigo divino, bíblicamente hablando, porque el juicio de Dios se describe en la Biblia como esencialmente escatológico.[2] Es decir, es el juicio que ocurre el día del juicio final al final de la historia humana. La Biblia dice que los impíos están "atesoras para ti ira” contra sí en el día del juicio final de Dios (Romanos 2: 5). El castigo impuesto en ese momento no podría parecer servir para cualquier propósito más allá de la retribución. Es muy tarde para tener cualquier consecuencia beneficiosa en este momento.
Yo supongo que el consecuencialista cristiano podría decir que hay una justificación consecuencialista en el día del juicio, o sea, la separación de los malvados al aislar a los malvados en el infierno, usted evita que ellos se infiltren o infecten a la comunidad de los redimidos de la misma forma que los criminales son aislados en la cárcel para evitar que ellos infecten a la sociedad en general. Pero yo no creo que eso sea una buena justificación para el consecuencialismo, porque Dios podría alcanzar ese fin de proteger a los redimidos simplemente al aniquilar a los perdidos. El consecuencialista necesitaría encontrar alguna razón aún más consecuencialista para mantener a los condenados en existencia y continuar castigándolos que no sea por motivo de retribución. Entonces, no creo que el consecuencialismo sea una teoría de la justicia adecuada para la concepción bíblica de Dios y su justicia.
De cualquier modo, la Biblia es muy clara al afirmar que los malvados merecen castigo. Y este es el núcleo de una teoría retributiva de la justicia, el castigo es justificado porque los malvados merecen ser castigados. Romanos 1:32 dice: “los que practican tales cosas son dignos de muerte”. Esa es una teoría retributiva de justicia. O Hebreos 10:29 dice: ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios? Aquí el autor de Hebreos dice que el que haya pisoteado a Cristo merece castigo.
Entonces me parece que la justicia retributiva debe ser, en gran medida, la justificación para el castigo divino. La justicia de Dios debe ser, en una medida muy significante, retributiva por naturaleza.
Durante la primera mitad del siglo XX, bajo la influencia de psicólogos y científicos sociales, las teorías retributivas de la justicia eran ampliamente desaprobadas en favor de las teorías consecuencialistas de la justicia. Sin embargo, afortunadamente, ha habido en la segunda mitad del siglo un renacimiento de las teorías de la justicia retributiva entre los teóricos legales, y esto ha sido acompañado por un declive drástico de las teorías consecuencialistas de la justicia. Entonces no necesitamos distraernos en nuestra clase con la necesidad de intentar justificar una teoría retributiva de la justicia. La persona que sostiene una teoría retributiva de la justicia está de acuerdo con la teoría legal principal de la justicia de hoy en dia al pensar en la justicia como retributiva. Este cambio en la comunidad legal se debe, en gran parte, a la implicación indeseada del consecuencialismo de que hay circunstancias bajo las cuales es justo castigar al inocente. Es precisamente por eso que el consecuencialismo ha sido rechazado. Pero la convicción de que el inocente no debe ser castigado es lo que está detrás de la afirmación de que la sustitución penal sería injusta por parte de Dios. Entonces, lo que se da con una mano, se retira con la otra. Por un lado, la teoría legal ha confirmado una teoría retributiva de la justicia de acuerdo con el pensamiento bíblico sobre la justicia de Dios (un desarrollo muy bienvenido) Pero por otro lado, es precisamente la justicia retributiva que sostiene que el inocente no debe ser castigado y, por lo tanto, para el retributivo, esa objeción a la sustitución penal surge en gran cantidad.[3]
COMIENZO DE LA DISCUSIÓN
Alumno: Creo que la clave es que Dios no sostiene la justicia con el castigo, pero él infunde justicia al malvado, y la sustitución penal es la disposición de Cristo de ir por ese camino en vez de lidiar con el castigo.
Dr. Craig: Permítame interrumpir aquí. ¿Está usted de acuerdo en que el Nuevo Testamento enseña la doctrina del infierno, que aquellos que rechazan la gracia de Dios y rechazan su justicia serán castigados en el infierno?
Aluno: Estoy de acuerdo, pero pienso que es la naturaleza de la ley de Dios que está siendo quebrantada. Entonces habrá consecuencias naturales y divinas de eso.
Dr. Craig: Está bien. Usted está hablando de una cuestión muy sutil que vale la pena traer a la superficie. ¿La muerte y la separación de Dios son simplemente la consecuencia del pecado o son el castigo por el pecado? Algunas personas quieren decir que Dios castiga a los malvados diciendo solamente: No, el abandono de ellos por Dios o la separación espiritual de ellos de Dios es sólo una consecuencia del pecado, pero no es realmente un castigo por el pecado. De la manera que yo leo el Nuevo Testamento, no es apropiado decir que la muerte y el infierno son meras consecuencias del pecado. Ellos son castigos, y se les llama castigo en el Nuevo Testamento como usted escuchó del libro de Hebreos: ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios? Entonces me parece que el Nuevo Testamento claramente afirma que el trato severo que se le da al malvado en las manos de Dios es el castigo de ellos por sus pecados. Además, esto es un castigo retributivo. Ellos se lo merecían como personas malvadas y, por lo tanto, Dios es justo al imponer ese trato severo sobre ellos.
Alumno: Creo que los dos. Los dos se sostienen porque, para mí, la muerte es cuando la persona rechaza la vida. Entonces ellos entran en la muerte por su propia elección porque ellos rechazaron la vida.
Dr. Craig: Estoy contento con eso. Creo que podemos decir que eso no necesita ser una cuestión del tipo “de uno u otro”. Ambos son consecuencias del pecado, y ellos también son castigos por el pecado. No tengo ningún problema en decir que eso es ambas cosas y.
Alumno: De forma similar, la retributiva y la consequencialista podrían ser también verdaderas.
Dr. Craig: Sí, tienes razón. Eso puede que no tenga que ser una opción de uno u otro. Usted podría tener teorías de la justicia que mezclan las consideraciones consecuencialistas y retributivas. Es por eso que he formulado mis palabras con un cierto cuidado. Yo dije que la justicia de Dios debe ser, en una medida significante, retributiva. Esto me parece ser requerido por el Nuevo Testamento.
Alumno: Para este último punto, colocarlos los dos juntos, Hebreos 2:9 dice que Cristo probó la muerte por todos. La separación es la mayor pena y consecuencia del pecado. Cristo sufrió como era estar separado de Dios por toda la eternidad en un momento de la historia por todos. Es por eso que él necesitaba ser Dios, para que él pudiera hacer eso por todos en un momento de la historia para todo el tiempo. Pero, aún así, el Hijo nunca estará permanentemente separado del Padre. Entonces él es único adecuado para hacer lo que él hizo.
Dr. Craig: Sí. Estoy de acuerdo con eso. Esta es una cuestión sobre lo cual, recuerda, Anselmo habló, y creo que es algo completamente correcto.
Alumno: Jesús, cuando él se refería a Judas, dijo que sería mejor para él que nunca hubiera nacido.[4] Eso indica algo más que una separación eterna como una consecuencia natural. Otra cosa estaba pasando que realmente le iba a impactar en una mala manera. Él no va más lejos.
Dr. Craig: Bueno, yo no quiero salir del tema aquí, pero si usted piensa en lo que realmente significa estar separado de Dios, de todo lo bueno y amable, y permanecer con su corazón oscurecido, egoísta, pecador para siempre, eso es mucha tortura. Entonces yo no minimizaría la angustia y el horror de estar separado de Dios.
Alumno: ¿Podría citar otra vez los versículos de referencia del Nuevo Testamento en relación a la teoría retributiva?
Dr. Craig: El primero fue en Romanos 1:32 en el cual que Pablo, después de enumerar un catálogo de pecados humanos, dice: los que practican tales cosas son dignos de muerte. Ese es en Romanos 1:32. El pasaje de Hebreos fue Hebreos 10:29, en el que se refiere específicamente a las personas que rechazan a Cristo.
FIN DE LA DISCUSIÓN
¿Cómo podemos responder a ese argumento?
En primer lugar, una evaluación de esta objeción requiere que la contextualizamos dentro de una teoría sobre la base de los valores y deberes morales objetivos. ¿Quién, al final, determina lo que es justo e injusto? Todos concordamos que Dios es perfectamente justo, pero ¿Quién determina lo que es justo o injusto? Los defensores de la sustitución penal que investigamos, como San Anselmo, eran todos defensores de un tipo de Teoría de los Mandatos Divinos de la ética, según la cual los deberes morales son determinados por los mandamientos de Dios. No existe una ley externa por encima de Dios a la que él tiene que adaptarse. Como Dios no se emite mandamiento para sí mismo, en relación a lo que tiene que hacer, así que literalmente él no tiene ningún deber moral que cumplir. Él puede actuar de la forma que quiera, siempre y cuando sea consistente con su naturaleza. Él no tiene los deberes morales que tenemos, entonces él tendrá prerrogativas únicas que los seres humanos no tenemos. Por ejemplo, dar y quitar la vida humana cuando lo quiere. Sería injusto si alguien sacara un arma de su maleta y me matara, pero si Dios me quiere muerto ahora, esto es una prerrogativa de él. Toda la vida es de él, y él la da y la tira cuando quiera. Él no tiene el deber de prolongar nuestras vidas un segundo más. En muchos casos, Dios puede actuar de acuerdo con el deber. Él puede hacer lo que hacemos por ser nuestro deber, pero él no actúa porque es su deber, porque él no tiene deberes morales. Puede tener excepciones a las reglas si lo desea. Esta es la lección de la increíble historia del mandamiento de Dios a Abraham, de sacrificar a su hijo, Isaac, en el altar como una ofrenda sacrificial a Dios. Esta historia está en Génesis 22: 1-19. Dios manda a Abraham hacer algo que, sin la ausencia del mandamiento divino, sería un asesinato. Sería un pecado horrible si Abraham, por propia iniciativa, sacó la vida de su hijo Isaac e intentó ofrecerlo como una ofrenda sacrificial a Dios. Pero dado el mandamiento divino, ahora se convierte en el deber de Abraham. Entonces Dios tiene la habilidad de ordenar una acción que, en ausencia del mandamiento divino, habría sido un pecado horrible como el asesinato. Creo que esto demuestra cuán radical son las prerrogativas de Dios. Cuando decimos que es injusto de Dios hacer eso o aquello, ¿quién es usted para decir eso? Es el mismo Dios quien determina lo que es justo e injusto.[5]
Ahora, si esta teoría de la ética es coherente, como he argumentado, cuando estudiamos sobre la bondad de Dios y hablamos de los deberes y valores morales, en los que están basados, de dónde vienen los valores y deberes morales objetivos, sección de la clase de Defenders donde defiendo esa visión. Si esa teoría es coherente, entonces esa objeción a la sustitución penal tiene dificultades hasta de quedarse parada. Como Hugo Grotius observó, aunque Dios estableció un sistema humano de justicia, que prohíbe el castigo de una persona inocente y, de ese modo, el castigo sustituto, él mismo no es tan prohibido. Él puede prohibirle a los seres humanos de castigar al inocente o de tener sustitutos, pero a Él no se le prohíbe hacerlo. En el libro de Éxodos, usted puede recordar la historia de la ira de Dios ardiendo por el pueblo de Israel por su idolatría y Moisés dice: Pero ahora, si es tu voluntad, perdona su pecado, y si no, bórrame del libro que has escrito. . La palabra "expiación" es realmente usada. Moisés está ofreciendo una expiación sustituta al Señor. Y Dios rechaza la ofrenda de Moisés. Él dice: Y el Señor dijo a Moisés: Al que haya pecado contra mí, lo borraré de mi libro. Él rechaza la ofrenda de Moisés para ser una expiación sustituta. De la misma forma, Él rechaza el sacrificio de Abraham de Isaac como una ofrenda a Él. Él ordenó, pero recuerde que él paró a Abraham antes de que se ejecutara la orden. Entonces Dios rechazó permitir que los humanos castigaran a un inocente, para hacer un castigo sustituto. Pero si es de la voluntad de Dios asumir la naturaleza humana en la persona de Jesús de Nazaret y dar su propia vida como una ofrenda sacrificial por el pecado, ¿quién se lo prohibirá? ¿Quién le prohibirá a Dios hacer eso? Él es libre para hacer esto, siempre y cuando sea consistente con su propia naturaleza. ¿Y qué podría ser más consistente con la graciosa naturaleza de Dios que él asumir nuestra humanidad frágil y caída y dar su propia vida para pagar el precio que su propia justicia exigía? Este sacrificio de auto entrega de Cristo, creo, exalta la naturaleza de Dios al mostrar su amor santo, su santidad, su justicia, así como su amor y misericordia.
COMIENZO DE LA DISCUSIÓN
Alumno: En esencia, lo que yo también estaba pensando cuando usted lo colocó en el cuadro y escribió "Dios no puede castigar a una persona inocente", mi pensamiento fue "¿por qué no, si él lo quisiera"? En Job 1:21, él dice: el Señor dio, y el Señor lo quitó: bendito sea el nombre del Señor. Creo que eso es lo que usted está hablando, lo que él determina es apropiado, porque su objeto es apropiado incluso si va de acuerdo con el entendimiento humano o no. Creo que eso es importante. Cuando cosas malas les suceden a personas buenas, inmediatamente se dice que no es justo. ¿Por qué Dios lo haría? Tomar la vida de un niño o algo así. Creo que es algo que, en nuestro entendimiento humano, no logramos asimilar. Entonces tiene que ser por fe, porque lo que Dios ve es justo, cierto y apropiado. Tal vez ni siquiera entendemos eso.
Dr. Craig: Para que nadie infiera de forma equivocada lo que usted dijo, en el libro de Job, los sufrimientos de Job no son presentados como castigos de Dios. ¡Eso es lo que los amigos de Job piensan! Que Job había cometido algún pecado y, por lo tanto, estaba siendo castigado por Dios. Usted no está diciendo eso, y no debemos entender mal su observación de que el Dios soberano, es en sí, la fuente de deberes morales y, así, determina lo que es justo o injusto.[6] En ese caso, esa objeción no puede ni comenzar.
Alumno: Parece que siguiendo una pura Teoría Ética de los Mandatos Divinos, si nuestros valores morales están completamente fundamentados en los mandamientos morales de Dios, entonces ¿cuál es la necesidad para el sacrificio de Cristo? Él podría haber hecho los mandamientos menos serios, o ¿por qué él no podría simplemente perdonar si el único problema fue su mandamiento original? ¿Esto tiene sentido?
Dr. Craig: Sí, creo que sí. Vamos a hablar más sobre esto en el futuro. Usted está diciendo que si Dios determina que sea justo perdonar a todos sin necesidad de la muerte de Cristo, entonces él podría haber elegido hacerlo también. Tal vez le sorprenda que varios ilustres teólogos cristianos han defendido eso. Por ejemplo, esa era la visión de Tomás de Aquino, así como era la visión de la mayoría de los Padres de la Iglesia. Ellos dirían que sí, Dios podría haber escogido simplemente perdonar nuestros pecados, pero él eligió hacer esto a través de Cristo, porque él tenía buenas razones para hacerlo así. Era más adecuado. Hugo Grotius es un ejemplo de un teórico de la sustitución penal que también pensaba que no era necesario satisfacer la justicia divina para que Dios perdonara nuestros pecados. Pero él dice que Dios escogió hacer esto para dar un ejemplo de su odio por el pecado, de cuán horrible y detestable es, así como su tremendo amor al adoptar el sufrimiento sacrificial, ese sufrimiento incomprensible, en nuestro lugar para salvarnos. Entonces Grotius diría que, aunque Dios podría haber simplemente perdonado, él escogió hacer así por el gran ejemplo de la santidad y el amor de Dios que la pasión de Cristo demuestra.
Alumno: Esa es la teoría que yo habría aceptado también, pero creo que ahora que estoy pensando sobre ello, me di cuenta de que parece tener un conflicto con toda la [...]. Estoy hablando de patrones objetivos, objetivamente estando en Dios, y que él tiene los mayores estándares morales. Y usted tiene el Dilema de Eutífron pasando, o sea, Dios querrá algo para ser justo o ¿hay una justicia objetiva que está en él que Dios podría potencial y básicamente invalidar su propia justicia objetiva que está en él? Está objetivamente en Dios decir que Dios no puede castigar al inocente, entonces él puede invalidarla. Esto parece ser el problema para mí con la Teoría de los Mandatos Divinos
Dr. Craig: Cierto, creo que entiendo lo que estás diciendo. Usted tiene que entender la forma en que los filósofos trabajan. Los alemanes lo llaman un tipo de dar y recibir. Yo estoy diciendo que esto es un comienzo, una Teoría de los Mandatos Divinos de la justicia. Pero lo que usted y otros cuestionadores parecen sugerir es que eso parece suponer un tipo de voluntariado de parte de Dios. Él podría haber decretado que el odio fuera bueno y, por lo tanto, sería un deber moral odiarnos los unos a los otros e intentar hacer el mal y lastimar al otro. Eso parece mal. Es por eso que Dios tiene la habilidad de ordenar cualquier cosa, siempre y cuando sea consistente con su naturaleza, su naturaleza buena y amorosa. Supongamos que alguien que esté apoyando esa objeción quisiera ponerla frente a la Teoría de los Mandatos Divinos, ¿qué diría? Creo que lo que él podría decir es que la justicia retributiva es parte de la naturaleza de Dios. Por lo tanto, es imposible que Dios actúe de forma contraria a los principios de la justicia retributiva. Esto avanza el argumento un poco más. Dios es libre para hacer lo que él quiera, siempre y cuando sea consistente con su naturaleza, pero supongamos que él diga que la justicia retributiva es esencial para la naturaleza de Dios. Esto es lo que creo que muchos cristianos ortodoxos y teóricos de la sustitución penal creen. En ese caso, la objeción aparece de nuevo. Dios no puede actuar de forma contraria a los principios de la justicia retributiva, porque eso sería actuar de forma contraria a su naturaleza.[7] Entonces usted está de vuelta a la premisa 2: si Dios es perfectamente justo, entonces él no puede castigar a una persona inocente, porque eso sería contrario a su naturaleza y a los principios de la justicia retributiva.
Alumno: ¿Puede usted explicar cuando David pecó, Dios castigó al pueblo? Él dio opciones a David, y entonces decidió castigar al pueblo por el pecado de David.
Dr. Craig: ¿Puede ser más específico?
Alumno: Le daré una referencia la próxima vez. No la puedo encontrar.
Dr. Craig: Cierto. Ciertamente hay algunas historias en el Antiguo Testamento que incomoda en relación con la justicia retributiva, en que los pecados de los padres se colocan sobre los niños y así sucesivamente. Alguien está inclinado a pensar en casos de este tipo, tal vez de las consecuencias del pecado en vez del castigo por el pecado. ¿Recuerdas la distinción que has hecho entre las consecuencias y el castigo? Ciertamente, los pecados del país pueden tener terribles consecuencias que tal vez sean colocados sobre los niños.
Alumno: Ella está hablando de que David les hizo un census a las personas, y entonces Dios le dio tres opciones de castigo. Él dijo: Coló sobre el pueblo y 35.000 personas murieron en su ejército. Este es el ejemplo que está hablando.
Dr. Craig: Cierto. Este sería uno de los casos que podría hacer sentir a alguien molesto, pero sería mucho más difícil para la objeción de la sustitución penal pasar, por lo menos bíblicamente. Creo que probablemente lo que alguien diría, en ese caso, sería que esas personas castigadas son pecadoras y merecen eso. Entonces no es como si Dios hubiera castigado a personas inocentes por lo que hizo David. Ellas también eran pecadoras y merecedoras del castigo, entonces ellas lo recibieron ahora en esta vida en vez de, simplemente, esperar hasta el fin de los tiempos.
FINAL DE LA DISCUSIÓN
Necesitamos terminar ahora. Lo que haremos cuando regresemos el próximo domingo es examinar más de cerca la naturaleza de la justicia retributiva, y preguntar qué significa decir que la justicia retributiva es esencial para la naturaleza de Dios. Creo que veremos que ésta es una pregunta más diferenciada de lo que el opositor de la sustitución penal piensa.[8]