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Date : January 14, 2021
Doctrina de la Encarnación
Hoy comenzamos un nuevo locus, o tema, en nuestro estudio de la doctrina cristiana. Empezamos hace varios meses hablando de la doctrina de la revelación. Con eso no nos referimos al libro de la Biblia que en inglés lleva ese nombre, sino a cómo Dios se revela a sí mismo a la humanidad, tanto de forma general en la naturaleza como en la conciencia y especialmente en su Palabra: Jesucristo y en las Escrituras. Luego pasamos mucho tiempo estudiando ese tema principal de la doctrina de Dios: estudiamos los atributos de Dios, hicimos una excursión sobre la teología natural y los argumentos a favor de la existencia de Dios, y luego vimos la doctrina de la trinidad y, por último, estudiamos la persona y obra de Dios Espíritu Santo.
Hoy tenemos la gran oportunidad de comenzar un nuevo locus y discutir la doctrina de Cristo. A esto generalmente se llama “cristología”. La cristología se refiere a la teología o al estudio de Cristo. Como veremos, hay dos aspectos principales de la cristología. Uno será la persona de Cristo. El otro será la obra de Cristo. Estudiaremos cada una de estas dos áreas juntamente. La persona de Cristo procura responder la pregunta, ¿Quién es Jesucristo? La obra de Cristo trata de responder la pregunta: ¿Qué hizo él?
La persona de Cristo tiene que ver principalmente con la doctrina de la encarnación. La obra de Cristo trata principalmente con la doctrina de la expiación. Durante los próximos meses, estaremos hablando de estas dos importantes doctrinas cristianas. Creo, como todos sabemos, que las doctrinas de la encarnación y la expiación son absolutamente centrales para el teísmo cristiano. Hasta ahora, hemos hablado sobre la doctrina de Dios. Aunque hablamos sobre la trinidad y el Espíritu Santo (que son doctrinas exclusivamente cristianas), en su mayor parte la doctrina de Dios fue un monoteísmo genérico. Sin embargo, cuando se trata de Cristo, de la persona y obra de Cristo, las doctrinas de la encarnación y de la expiación se encuentran en el centro o núcleo mismo de la teología cristiana. Por lo tanto, éste es un locus muy importante y emocionante que abordaremos hoy.
Queremos comenzar hablando sobre la persona de Cristo y la doctrina de la encarnación. Primero, queremos decir algo sobre los datos de las Escrituras que tratan con la persona de Cristo.
El Nuevo Testamento afirma tanto la deidad como la humanidad de Jesucristo. Referente a la deidad de Cristo, no voy a citar nuevamente toda la enseñanza bíblica que hay para la divinidad de Cristo, sino que simplemente les remitiré a nuestra discusión sobre la doctrina de la trinidad, donde recordarán que examinamos a profundidad el testimonio del Nuevo Testamento sobre la deidad de Cristo y, por lo tanto, el hecho de ser parte de la trinidad. Permítanme simplemente leer una declaración resumida del Nuevo Testamento que capta hermosamente esta verdad de la deidad de Cristo. Se encuentra en Filipenses 2: 5-8:
Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Aquí tenemos una declaración conmovedora de la encarnación de Cristo.[1] Aunque él existía en forma de Dios (era igual a Dios) sin embargo, se humilló a sí mismo, tomó forma humana y eventualmente dio su vida por nosotros.
Como esto ya sugiere, la Escritura afirma, pues, la plena humanidad de Cristo, así como su plena divinidad. Como ser humano, Jesús experimentó todas las limitaciones finitas que experimentamos como seres humanas. Por ejemplo, él nació físicamente. Esto es obvio, pero leeremos algunos textos para atestiguar este hecho. Lucas 2:7, 11: " Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”. Entonces el ángel proclama: “porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”. Entonces Jesús experimentó un nacimiento humano. A pesar de haber sido concebido virginalmente, él tuvo un nacimiento perfectamente ordinario.
Él también pasó la tentación de pecar. Mateo 4: 1: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo”. Así que él fue tentado al igual que nosotros.
También tuvo todos los tipos de limitaciones físicas y mentales que nosotros también experimentamos. Lucas 2:52: "Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres”. Aquí se dice que el joven Jesús había crecido tanto en sus habilidades intelectuales como en su cuerpo físico.
Veamos también a Mateo 4: 2. Esto sucedió durante su tentación: " Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre". Entonces, Jesús experimentó el hambre por abstenerse de comida.
En Juan 4: 6 encontramos la historia de su encuentro con la mujer en el pozo: “y allí estaba el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo. Era como la hora sexta". Aquí se dice que Jesús estaba cansado. Su cuerpo experimentó fatiga y, como vemos en el relato, tanto sed como hambre ya que le pidió a la mujer que le diera agua.
En Marcos 4:38, vemos el relato de Jesús calmando la tormenta. La gran tormenta surgió en el lago de Galilea, y Marcos 4:38 dice: “Él [Jesús] estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; entonces le despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?" Aquí la barca se estaba llenando de agua debido a las olas que la golpeaba y la lanzaba al punto que la barca estaba a punto de volcarse, y Jesús estaba tan agotado, tan fatigado, que estaba dormido en medio de todo esto, mostrando nuevamente sus limitaciones físicas.
Por último, en Marcos 13:32, se indican las limitaciones mentales y físicas de Jesús. Parte de su Discurso en el Monte de los Olivos sobre los últimos tiempos dice: "Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre". Aquí Jesús dice que no sabe la fecha de su regreso.[2]
Entonces él experimentó limitaciones tanto físicas como mentales.
Además, Jesús fue torturado y ejecutado. Lucas 13:33, 46:
Cuando llegaron al lugar llamado “La Calavera”, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espiritu. Y habiendo dicho esto, expiró.
De modo que durante su pasión, Jesús experimentó el sufrimiento de la horrible tortura y, finalmente, sufrió la crucifixión y la muerte.
Además, por medio de lo que sufrió durante su vida un crecimiento moral. Esta sorprendente verdad se declara en Hebreos 5: 7-10:
Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente; y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen, siendo constituido por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.
Este texto dice que Jesús fue moralmente perfeccionado a través de sus sufrimientos.
Nosotros, los que creemos en la deidad de Cristo y le hemos entregado nuestras vidas, podemos sentirnos incómodos con estos versículos que muestran la finitud, las limitaciones físicas y mentales de Jesús, y la forma en que creció durante su vida. La afirmación de la humanidad de Jesús nos puede hacer retorcer de incomodidad. Pero, de hecho, la afirmación de que Jesús fue verdaderamente humano es esencial para la doctrina cristiana. De hecho, en 1 Juan 4: 1-3 se nos dice que si no afirmamos la verdadera humanidad de Cristo, somos herejes. Entonces esto es esencial para la doctrina de la persona de Cristo así como su deidad. 1 Juan 4: 1-3:
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus para ver si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido al mundo. En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.
Aquí Juan hace énfasis en que afirmar que Jesús ha venido en carne (la verdadera humanidad de Jesús) es esencial para la doctrina de Cristo. Esta no es una simple apariencia o imaginación, como afirmaban los herejes. Esta es una encarnación real y genuina de Cristo en carne humana.
La afirmación tanto de su verdadera deidad como de su verdadera humanidad es sumamente esencial para la doctrina de la persona de Cristo.
Comienzo de la Sección de Preguntas y Respuestas
Alumno: La última declaración sobre "debes creer que vino en carne” creo que es importante porque necesitas tener confianza en él. Si no crees que él vino en carne, entonces cuando lo veas en su aparición, no tendrás la fe para ser transformado. . .
Dr. Craig: Pienso que esto es especialmente importante cuando lleguemos la obra de Cristo. Si la encarnación de Cristo fue meramente ilusoria [imaginaria], algo que fue una mera apariencia, entonces eso le quita el sentido a la expiación de los sufrimientos de Cristo, al hecho de que nos salva y nos redime de pecado.[3] Sería meramente ilusorio. Puedes ver por qué la afirmación de la humanidad de Cristo sería esencial, así como su deidad.
Alumno: ¿Sabemos si Jesús nació de un óvulo de María y luego se transformó en Jesús o, como una fertilización in vitro, fue un óvulo fecundado? . . ?
Dr. Craig: Estás planteado una pregunta muy interesante, sobre cual quizás tendremos la oportunidad hablar más en detalle cuando lleguemos a la concepción virginal de Jesús. Quieres saber: ¿María le contribuyó a Jesús algún material genético? ¿O la producción de este óvulo fecundado dentro del vientre de María fue totalmente milagroso? No creo que bíblicamente haya alguna manera de probar eso de una u otra forma u otra ya que, en cualquier caso, podría ser verdaderamente humano: un ser verdaderamente humano se produjo en el vientre de María. O podrías decir que fue Dios quien contribuyó el material genético que haría de esto un niño y no una niña, pero que María también contribuyó sus cromosomas para que eso se produjera. No creo que bíblicamente haya una manera de probar una teoría en lugar de la otra. Pero los teólogos han abordado esta cuestión. Es una pregunta muy interesante sobre la concepción virginal. No pienso que cómo la respondas deba afectar tu afirmación de la verdadera humanidad de Cristo.
Alumno: Jesús hizo referencia de sus "hermanos". Sí, se podrían considerar como hermanastros o lo que sea, pero para mí eso podría influir un poco en la idea de ser completamente humano en el sentido de que había material genético de un ser humano.
Dr. Craig: Lo que estás diciendo es: ¿eran estos hermanos de Jesús, sus hermanos no solo en el sentido de que eran miembros de la misma familia (lo que está claro), sino que eran en realidad genéticamente idénticos a Jesús? ¿Compartían el material genético de su madre? Eso lo haría aún más íntimamente conectado con sus hermanos y hermanas también. ¡Espero que no nos hayamos salido del tema con esto!
Alumno: La Biblia dice que él es la simiente de David. Veo lo milagroso en que él impidió la maldición sobre los reyes al nacer espiritualmente de lo alto, pero que también cumplió la profecía de que sería del linaje y simiente de David al compartir esa fisicidad.
Dr. Craig: Esta es una buena pregunta la que estás planteando en términos de Jesús siendo parte del linaje de David, el linaje mesiánico. Esto tiene que ver con si esto se debe rastrear o no a través de María o José legalmente como su padre. José era legalmente su padre y parte del linaje real. ¿O es esto en virtud de ser de venir de María? Eso también sería parte de la conversación aquí.
«Tú eres mi hijo;
hoy mismo te he engendrado
Alumno: A medida que Jesús crecía físicamente, probablemente también crecía en su comprensión de quién él era. Hebreos 5:5 dice: “Tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino que Dios le dijo: Tú eres mi hijo; hoy mismo te he engendrado”. Hebreos 10:7 dice: “Aquí me tienes—como el libro dice de mí—.He venido, oh Dios, a hacer tu voluntad”. Hebreos 10:10 dice: ““Y en virtud de esa voluntad somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre”. Parece que esta comprensión de quién es él también creció a tiempo. No sólo entró como nació.[4]
Dr. Craig: Pienso que estás haciendo una buena observación. Sabemos que para el tiempo que Jesús fue bautizado por Juan, él ya tenía un claro sentido de su vocación e identidad para comenzar emprender un ministerio público. Pero incluso anterior a eso, cuando tenía doce años y visitó el templo con sus padres, él se quedó atrás y ellos lo buscaron frenéticamente. Cuando finalmente lo encuentran, él les dice: “¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?”
Incluso ahí al principio de la vida de Jesús, tienes cierta insinuación de que él tenía una conciencia especial de su relación con Dios como su Padre. Pero la plenitud de esa conciencia, no lo sabemos. Pero creo que tienes toda la razón al decir que eso sería algo que naturalmente se le ocurriría y crecería en él, a medida que crecía de un pequeño bebé (un bebé normal) a un muchacho judío y, finalmente, a una edad de adulto. Esto causa problemas especiales para entender la encarnación, ¿cierto? Pues, como Dios (como la segunda persona de la trinidad), ¡él es omnisciente! Entonces, ¿cómo es que él ya no sabía estas cosas? Estaremos hablando sobre esa cuestión en esta sección.
Fin de la Sección de Preguntas y Respuestas
Vamos a reflexionar un poco sobre esto. ¿Cómo puede Jesús ser verdaderamente Dios y verdaderamente hombre? Si algo parece ser una contradicción, ciertamente esto lo es. Jesús parece ser el proverbial círculo cuadrado o casado soltero. ¿Cómo puede ser tanto creador como criatura?, ¿tanto infinito como finito? ¿Cómo unimos en una sola persona omnisciencia e ignorancia? ¿Omnipotencia y debilidad? ¿Perfección moral y perfectibilidad moral? Los atributos de la deidad, que debe haber poseído como la segunda persona de la trinidad, parecen eliminar los atributos de la humanidad. Entonces, parece ser una contradicción lógica afirmar, juntamente con la histórica iglesia cristiana, que Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. En el lenguaje de los credos clásicos—vera deus, vera homo. Verdaderamente Dios y verdaderamente hombre.
Para poder responder esta pregunta, hagamos un estudio histórico reflexivo de los grandes padres y pensadores de la iglesia sobre la doctrina de la persona de Cristo.
Como resultado de las controversias trinitarias que culminaron con el Concilio de Nicea en 325 y con el Concilio de Constantinopla en 381, se abrió un nuevo capítulo en la historia intelectual de la iglesia. Me refiero a las polémicas cristológicas que comenzaron en el siglo IV y terminaron en el VII. Después de las controversias trinitarias, surgieron estas polémicas cristológicas. La pregunta central que abordaron los padres de la iglesia fue: ¿cómo debemos entender la afirmación de que Jesucristo es verdaderamente humano y verdaderamente divino?
De ahí, surgieron entre los padres de la iglesia dos escuelas amplias sobre el pensamiento cristológico, que a menudo se denominaban “cristología alejandrina” versus la “cristología antioquena” debido a los centros geográficos donde se encontraban estas escuelas de pensamiento. Pero creo que tal vez esto se consideraría mejor como un conflicto entre lo que podría llamarse cristología monofisita y diofisista.
La palabra griega physis significa "naturaleza", mono significa obviamente "uno". Así, los monofisitas afirmaban que en el Cristo encarnado hay solo una naturaleza: un tipo de combinación de deidad y humanidad. Mientras que los Diofisistas afirmaban que en Cristo encarnado hay dos naturalezas completas.
Ambas escuelas presuponían que los miembros de especies de cosas naturales poseen naturalezas o propiedades esenciales que hacen que esas cosas sean lo que son.[5] Un caballo tiene una naturaleza de caballo. Eso lo distingue de, digamos, un gato que posee una naturaleza felina. En ese mismo sentido, por lo tanto, existe dicha cosa como la naturaleza humana. Esto difiere de la naturaleza divina.
¿Qué es la naturaleza humana? Según Aristóteles, el gran filósofo griego, la naturaleza de la humanidad es que el hombre es un animal racional. En la perspectiva de Aristóteles, ser verdaderamente humano implica tener tanto un cuerpo físico como también un alma intelectual. Ser un animal racional es ser un ser humano que posee un cuerpo físico y un alma intelectual o racional. Los padres de la iglesia parecían haber aceptado la perspectiva de Aristóteles de lo que es la naturaleza humana.
Al mismo tiempo, también creían que Dios tiene una naturaleza. Dios posee ciertos atributos esenciales como omnipotencia, omnisciencia, eternidad, perfección moral, etc. La pregunta que ellos confrontaron fue: ¿cómo entendemos la encarnación del Logos [Verbo], la segunda persona de la trinidad? Logos recordarán, es la palabra griega para "razón" o "palabra". El reto para ellos era: ¿cómo entendemos la encarnación del Logos, la segunda persona de la trinidad?
Los padres de la iglesia fueron unánimes en pensar que la encarnación no era una cuestión de que el Logos se despojara de ciertos atributos divinos para poder convertirse en un ser humano. Ese tipo de concepción sería más parecido a las ideas paganas grecorromanas. En la mitología grecorromana, por ejemplo, se piensa que Zeus se transformó en un toro o se transformó en un cisne. En el pensamiento cristiano, la noción de la encarnación no es que la segunda persona de la trinidad de alguna manera se haya convertido en un ser humano. Hacer tal cosa significaría, por lo tanto, que él dejó de ser Dios. La afirmación cristiana es que Jesús es tanto Dios como hombre a la misma vez. En la encarnación, el Logos no abandonó ni puso a un lado su naturaleza divina. Eso significaba que la encarnación solo se podía concebir como el Logos adquiriendo una naturaleza adicional a la naturaleza que él ya poseía como Dios. Para los padres de la iglesia, la encarnación no era una cuestión de restar sino de añadir. No es que al Logos se le restó algunos de sus atributos divinos para que se convirtiera en un ser humano. Más bien, fue que el Logos, siendo plenamente Dios (plenamente divino), además de su naturaleza divina, también adquirió una naturaleza humana. La pregunta era: ¿cómo se debe entender esta adquisición de una naturaleza humana por parte del Logos?
Los defensores de una cristología monofisita (de una cristología de una sola naturaleza) mantenían que después de la encarnación, el Logos poseía una sola naturaleza divina-humana, un tipo de mezcla de divinidad y humanidad juntas. Algunos de ellos entendieron que la encarnación era una cuestión del Logos vistiéndose con carne, asumiendo un cuerpo humano para sí. A veces ellos pensaban que la carne de Cristo estaba deificada debido a su unión con el Logos .
En cambio, los defensores de una cristología de diofisista (de dos naturalezas) creían que la encarnación del Logos implicaba no simplemente asumir una carne humana (un cuerpo humano), sino una naturaleza plenamente humana, es decir, tanto un cuerpo humano como alma racional.[6] En la concepción en el vientre de María, el Logos se unió a un ser humano. Por lo tanto, la encarnación implicaba la existencia de un ser plenamente humano y un ser plenamente divino que de alguna manera se unieron en el momento de concepción en el vientre de María.[7]