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May 26, 2026Pregunta 1:
Dr. Craig, gracias por su ministerio. ¡Me ha cambiado para bien! Seguí su consejo y estoy intentando enseñar una clase de Defensores. Compré su paquete de On Guard (kit en inglés) y comienzo en marzo. Mi iglesia es una pequeña iglesia rural en Asheville, Carolina del Norte.
Así que necesito consejo sobre cómo puedo enseñar el material difícil —es decir, las secciones científicas, como los argumentos cosmológicos, etc.—. Entonces, mi pregunta es: ¿cómo puedo presentar el material de una manera que no sea demasiado abrumadora?
Gracias,
Stephen
Estados Unidos
Pregunta 2:
Estoy enseñando su libro En Guardia (On Guard)y me encanta, pero la mayoría de mis estudiantes dicen que no entienden todos los términos y argumentos complicados porque no pueden ver cómo serán útiles en conversaciones cotidianas. Dicen que los argumentos están bien para debates con profesores, pero ¿cómo se supone que deben usar esto en interacciones del día a día? Por favor, ayúdeme con una buena explicación, pues todo lo que pude decir fue que se necesita tiempo y estudio para entender y sentirse cómodo con todas estas nuevas ideas. Gracias.
Lionel
Estados Unidos
Respuesta de Dr. Craig
R
Me alegra mucho, Stephen y Lionel, saber que están usando En Guardia para capacitar a otros cristianos en la defensa de la fe. Es el deseo de mi corazón que el Señor use este libro para edificar y equipar a la Iglesia.
Primero, respondo a tu pregunta, Stephen. Te recomiendo con entusiasmo nuestra serie de videos animados de Zangmeister, los cuales ahora cubren el material de En Guardia, excepto el capítulo final —que actualmente está en proceso—. Aquí están:
¿Hay sentido en la vida? (cap. 2)
El argumento de la contingencia de Leibniz (cap. 3)
El argumento cosmológico kalam (cap. 4)
El ajuste fino del universo (cap. 5)
El argumento moral (cap. 6)
El sufrimiento y el mal, parte 1 (cap. 7)
El sufrimiento y el mal, parte 2 (cap. 7)
¿Quién pensaba Jesús que era? (cap. 8)
¿Resucitó Jesús de entre los muertos?, parte 1 (cap. 9)
¿Resucitó Jesús de entre los muertos?, parte 2 (cap. 9)
Estos videos resumen el contenido de cada capítulo de En Guardia de una manera entretenida e incluso cautivadora, que prácticamente cualquier estudiante de secundaria puede entender y disfrutar.
Así que, antes de que la gente intente leer el capítulo correspondiente, muestra primero el video. En la primera semana de tu clase podrías decirles a las personas que vengan preparadas para hablar sobre el capítulo 1, «¿Qué es la apologética?». Deja bastante tiempo cerca del final de la clase para mostrar el video del capítulo de la semana siguiente. Luego, la semana siguiente, muestra de nuevo el video al inicio de la clase antes de discutir juntos el capítulo. Otra vez, cerca del final de la clase, muestra el video correspondiente a la clase de la semana siguiente, etc. Al ver los videos con anticipación, las personas pueden quedar realmente preparadas para abordar la lectura.
Lionel, me gustaría que compartieras con tu grupo el consejo que nos dio mi profesor de teología, Clark Pinnock. Él dijo: «Debemos conocer profundamente nuestro tema y compartirlo con sencillez». ¡Qué sabiduría tan increíble contiene este consejo! Si tu gente domina los argumentos de En Guardia, puedo garantizarte, por años de experiencia, que podrán defender su fe contra el 95% de las objeciones que encuentren. Con la mayoría de las personas que conocemos, no necesitaremos estos argumentos. Pero con algunas personas sí los necesitaremos. Esto es especialmente cierto en el caso de la generación más joven, en la preparatoria y la universidad. Repasa con tu grupo lo que digo en el capítulo 1 acerca de cómo estamos en peligro de perder a nuestros jóvenes si escondemos la cabeza en la arena y fingimos que estas preguntas no existen. Si algo motivará a tu gente a hacer el trabajo difícil de dominar estos argumentos, será la posibilidad de ver a sus hijos abandonar la fe porque nadie pudo responder sus preguntas. Así que queremos estar preparados para responder a las objeciones de los profesores universitarios —¡y maestros de preparatoria!—, aun si rara vez se nos pide hacerlo.
Entonces, ¿cómo podemos compartir estos argumentos con sencillez en conversaciones cotidianas? Fácil: ¡simplemente memoriza una lista de los argumentos! Si alguien te pregunta por qué crees en Dios o dice que no hay evidencia de Dios, simplemente enumera la lista de argumentos: «Dios da sentido a por qué existe algo en absoluto; Dios da sentido al comienzo del universo; Dios da sentido al ajuste fino del universo para la vida inteligente; y Dios da sentido a los valores y deberes morales objetivos en el mundo». Te lo digo: para muchas personas, si no es que para la mayoría de las personas que conozcas, ¡eso basta! ¡El solo hecho de poder enumerar los argumentos te coloca más allá de la mayoría de los cristianos que el incrédulo haya conocido!
Ahora bien, si el incrédulo te pide que expliques más, comparte con él las premisas de los argumentos que has memorizado, por ejemplo:
1. Si Dios no existe, entonces no existen valores y deberes morales objetivos.
2. Sí existen valores y deberes morales objetivos.
3. Por lo tanto, Dios existe.
La verdadera pregunta que debes plantear a tu gente aquí, Lionel, es: «¿Amas lo suficiente a los perdidos como para esforzarte un poco en memorizar algunos argumentos de tres pasos?».
Si el incrédulo quiere profundizar más, entonces ¡profundiza con él! Mira los mapas de argumentos en En Guardia al final de cada capítulo. Te muestran cómo responder a las objeciones típicas. Podrías usar estos mapas de argumentos, Lionel, para hacer algunos ejercicios de representación de roles con tu grupo al responder a estos desafíos.
Como alternativa, pueden sacar su dispositivo móvil y mostrar uno de los videos de Zangmeister mencionados arriba. Luego hablen sobre lo que han visto.
Depende de ustedes, Lionel y Stephen, explicar a su gente los términos y argumentos que no les resulten familiares. Ustedes son sus maestros. Para eso están ahí. Pero también denles las sugerencias anteriores para compartir este material con sencillez en conversaciones cotidianas.
- William Lane Craig