Doctrina de la Revelación (Parte 1)
Tipos y Funciones de la Revelación General
Hoy abrimos la primera sección de nuestro nuevo estudio de Defensores de la doctrina cristiana, que tratará sobre la doctrina de la revelación. Al estudiar la doctrina cristiana, vamos a ver las llamadas loci communes tradicionales de la teología protestante. Loci communes es el latín para los lugares comunes o temas principales o tópicos de la teología cristiana. Tradicionalmente los loci communes incluirían cosas como la doctrina de Dios, la doctrina de Cristo, la doctrina del hombre, la doctrina de la salvación, y así sucesivamente. Abriremos nuestro estudio de la doctrina cristiana echándole un vistazo al tema llamado doctrina de la revelación.
La clave del estudio de la teología cristiana es la cuestión de la autoridad: ¿Quién tiene la autoridad para hablar sobre asuntos de Dios y nuestra relación con él?, ¿es la Sagrada Escritura, o es la iglesia la que tiene autoridad? Quiero sugerir que la autoridad ultimadamente yace en Dios mismo. Cualquier otra autoridad es una autoridad derivada que proviene de Dios siendo, por ejemplo, el autor de la Escritura o su guía providencial sobre la iglesia. La autoridad suprema se encuentra en Dios mismo. Él es el que tiene la capacidad de hablar con autoridad sobre sí mismo y su verdad.
Cuando hablamos de autoridad, ¿qué es lo que queremos decir con eso? Estoy definiendo “autoridad” como el derecho a exigir creencia y obediencia. Todos estamos familiarizados con las autoridades en asuntos humanos. Por ejemplo, el estado tiene una cierta autoridad dentro de una esfera de jurisdicción. Los padres tienen autoridad en la familia. Los empleadores tienen cierto tipo de autoridad en el lugar de trabajo. Estas autoridades tienen un poder derivado y también tienen una esfera limitada en donde se ejerce esa autoridad. Por el contrario, la autoridad de Dios es definitiva. No hay un tribunal de apelación superior del que se derive la autoridad de Dios. Dios es el tribunal supremo de apelación. Además, la autoridad de Dios es ilimitada. Él tiene soberanía sobre todo. Por lo tanto, Dios habla con autoridad sobre todos los asuntos.
La pregunta práctica es: ¿cómo descubrimos la voluntad y la mente de Dios en estos asuntos? ¿Cómo llegamos a saber qué piensa Dios sobre estas cosas y qué quiere que hagamos? La respuesta es [por medio de la] revelación. Dios nos ha revelado su voluntad y su mente. Entonces, al hablar sobre la revelación, no estoy hablando del libro de la Biblia que tiene ese título [nota del traductor: en inglés al libro de Apocalipsis se le llama “Revelation”]; más bien, estoy hablando de que Dios nos revela su verdad y él mismo a nosotros.
¿Qué queremos decir con revelación? La palabra misma en griego tiene la noción de revelar algo que está oculto para que pueda ser visto y conocido por lo que es. La revelación, en este sentido, es la manifestación o el descubrimiento (quitar la cubierta, quitar lo que lo oculta) para que podamos ver una cuestión de la manera que realmente es.
Inmediatamente nos enfrentamos a una dificultad porque típicamente se cree que las Escrituras son la revelación proposicional de Dios para nosotros. Su revelación a nosotros en forma de oraciones o frases. Sin embargo, está muy claro que no toda la Escritura es una revelación en este sentido de mostrar algo oculto o de divulgar algo que de otro modo sería desconocido.[1] De hecho, esta fue una de las luchas reales de los primeros críticos bíblicos a fines del siglo XVII: entender en qué sentido podía decirse que la Biblia era una revelación de Dios cuando una gran parte de ella era conocible a través del conocimiento mundano. Por ejemplo, Lucas en su Evangelio habla sobre las fuentes que consultó para escribir su Evangelio, sobre cómo entrevistó a los testigos de los eventos. Estos testigos hubieran sido accesibles para cualquiera. No es como si a Lucas se le impartiera alguna revelación desde lo alto de estos asuntos, independientemente de su trabajo como historiador al entrevistar personas y compilar cosas. Nuevamente, cuando Pablo escribe su carta a Filemón acerca de perdonar a un esclavo fugitivo, Pablo no parece tener la sensación de que está revelando misterios que hasta ese tiempo eran conocidos sólo por Dios. Sin embargo, consideramos a Filemón como un libro inspirado y parte del Nuevo Testamento y, por lo tanto, parte de la revelación de Dios para nosotros. Algunos de los primeros críticos bíblicos se preguntaron cómo podemos hablar del Nuevo Testamento, por ejemplo, como una revelación de Dios cuando gran parte de él era en realidad un tipo de cosas mundanas ordinarias que cualquiera podría conocer por completo, sin tener necesidad de algún tipo de revelación divina.
Creo que esto hace evidente que cuando hablamos de revelación, realmente hay dos sentidos aquí que están en juego. Uno es este sentido muy estricto que está implicado en la etimología de la palabra misma—es decir, mostrar algo previamente desconocido para que pueda ser visto y conocido por lo que es. Ese es un sentido muy estricto de revelación. En ese sentido, no todo el Nuevo Testamento es una revelación. Hay revelaciones de ese tipo que se encuentran en el Nuevo Testamento. Uno piensa, por ejemplo, en el libro de Apocalipsis donde Juan describe cómo el Señor le ha revelado lo que pronto ocurrirá. O en Corinto, Pablo habla de los profetas del Nuevo Testamento que se pondrían de pie en la reunión de los cristianos del Nuevo Testamento y recibirían una revelación del Señor que luego compartirían con los demás. Pablo dice que debemos escuchar cuidadosamente uno a la vez a estos profetas y sopesar con discernimiento lo que están diciendo para estar seguros de que esto realmente es del Señor y no sólo algo de ellos mismos.
No todo en el Nuevo Testamento es así. Como dije, gran parte de la correspondencia de Pablo se refiere sólo a los asuntos ordinarios de la iglesia sobre los cuales él escribió. Otros libros históricos en el Nuevo Testamento usan fuentes. Copian o toman prestado de otras fuentes. No son sólo recibidas [directamente] desde lo alto, por así decirlo. Entonces, aunque el Nuevo Testamento tiene revelación en este sentido muy estricto, no todo es revelación en ese sentido.
Pero creo que hay un sentido más general de la palabra revelación, en el cual podemos hablar del Nuevo Testamento y la Biblia como la revelación de Dios. Es decir, es una comunicación de Dios. Esto es lo que Dios quiere comunicarnos. Eso es perfectamente consistente con los autores humanos de las Escrituras que usan fuentes históricas, usando el conocimiento mundano, para escribir lo que hicieron. En ese sentido más general, no necesitas tener una revelación especial de Dios para que esta sea la Palabra de Dios para nosotros. Entonces, en el sentido más general de la revelación, la Escritura es una comunicación de Dios a nosotros. Es la Palabra de Dios para nosotros, y, por lo tanto, es revelación en ese sentido general, incluso si en el sentido estricto, restringido, no es revelación al ser impartido directamente de Dios sin ningún tipo de intermediario humano o investigación.
COMIENZO DE LA DISCUSIÓN
Alumno: Las declaraciones de los testigos, incluso si están viendo algo milagroso, ¿se consideran revelación general?[2] ¿O son ellas “revelaciones especiales”?
Dr. Craig: Bueno, has introducido otra distinción que podría confundirse fácilmente con lo que estoy diciendo aquí. Hablaré en un momento acerca de la distinción entre revelación general y revelación especial. Yo llamaría a esas dos “tipos de revelación”. Pero de lo que estoy hablando aquí es de dos “definiciones de revelación”, no de tipos de revelación, sino de dos definiciones de la palabra "revelación". En un sentido estricto y restringido, una revelación es una manifestación de algo por parte de Dios para que se pueda ver y conocer por lo que realmente es—algo que era previamente desconocido u oculto. Pero en un sentido más amplio o general, una revelación es simplemente una comunicación de Dios. Esos son el sentido (o definición) estricto y general de la palabra "revelación". En un momento hablaremos sobre las formas en que Dios, de hecho, eligió revelarse a sí mismo. Esa es una distinción diferente. Pero ese es un buen punto para hacer y para resaltar esa diferencia.
FIN DE LA DISCUSIÓN
Ahora hablemos de dos tipos diferentes de revelación. Los teólogos típicamente han distinguido entre la revelación general de Dios y su revelación especial.
A la revelación general se le llama así porque es general en dos sentidos. Primero, es general en el sentido de que está generalmente disponible para toda la humanidad. Esta es una revelación que es universal. Todos son receptores de la revelación general de Dios. Entonces, el primer sentido en el cual esto es general es en su universalidad. En segundo lugar, sin embargo, también es general en cuanto a proporcionar información o conocimiento general sobre Dios, no información específica sobre Dios. Por ejemplo, por medio de la revelación general, podemos saber que Dios existe, que hay un Creador y Diseñador del universo. Pero no sabríamos que él es una Trinidad. Solamente por medio de la revelación general, no tendríamos idea de que hay tres personas en la divinidad. Simplemente tendríamos la idea de que hay un Creador y Diseñador personal del universo. Una vez más, sólo con la revelación general no sabríamos que Jesucristo era humano y divino a la misma vez—que tenía una naturaleza divina y otra humana. Eso no pertenece a la revelación general. Más bien, la revelación general nos dará una imagen general de Dios, una especie de monoteísmo genérico, si por así decir, que sería común tanto a judíos y a cristianos como también a ciertos paganos (por ejemplo, deístas que creen en un Creador personal y Diseñador del universo). Esos serían los dos sentidos en los que la revelación general es general. Específicamente, en su alcance y luego también en el tipo de información que brinda sobre Dios.
COMIENZO DE LA DISCUSIÓN
Alumno: Siempre escuché que la revelación general era toda la creación, una parte de la cual era un conocimiento general de Dios. Pero todo el funcionamiento del universo es la primera creación.
Dr. Craig: Sí, voy a decir en un momento aquí qué tipo de revelación general hay. Veremos que la forma en que Dios se revela generalmente será a través de la creación—a través de las obras de la creación. Vemos la obra del Creador en las cosas que se han hecho.
FIN DE LA DISCUSIÓN
Ahora hablemos de los tipos de revelación general. Ya he indicado el primer tipo. Esa será la revelación de Dios sobre sí mismo en la naturaleza. Dios, como el Creador del universo, ha dejado sus huellas dactilares, por así decirlo, en la creación para que se pueda distinguir al alfarero del barro.[3] Cuando uno mira las obras de la creación, se puede ver ciertas cualidades o rasgos del autor de la naturaleza en ella. Pablo habla acerca de esta revelación en Romanos 1:18-20. Mire lo que Pablo tiene que decir acerca de la revelación general de Dios en la naturaleza:
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad; porque lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente. Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.
Aquí Pablo dice que todos los hombres, en cualquier lugar y en cualquier momento de la historia, son responsables de reconocer al menos la existencia del Creador del universo. Específicamente dice que, a partir del orden creado a nuestro alrededor, la naturaleza invisible de Dios (y luego especifica dos cosas, su poder eterno y su divinidad) se ha percibido claramente en las cosas que se han hecho. Por lo tanto, aunque las personas no sabrían por medio de la revelación general de Dios en la naturaleza que éste es el Dios cristiano o incluso el Dios Judío para el caso, deberían poder discernir que hay un Creador que tiene el poder eterno y divinidad que ha hecho el mundo. Entonces, todas las personas no tienen excusa para reconocer al menos tanto acerca de Dios simplemente sobre la base de su autorrevelación en la naturaleza.
En segundo lugar, sin embargo, en Romanos 2 Pablo parece hablar de una segunda manera en la cual Dios se ha revelado a sí mismo en general a la humanidad, y eso es a través de la conciencia. A través de la conciencia, uno comprende la ley moral que Dios ha implantado dentro de nosotros. En Romanos 2: 14-16, Pablo habla de los no judíos (gentiles) que no tienen la ley judía y, sin embargo, parecen entender los principios básicos de lo que requiere la ley. Pablo dice:
Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por instinto los dictados de la ley, ellos, no teniendo la ley, son una ley para sí mismos, ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos, en el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús.
Aquí Pablo dice que incluso aquellos que no tienen la ley judía (por ejemplo, los Diez Mandamientos), sin embargo, tienen una comprensión básica de lo correcto e incorrecto, de los requisitos de la ley. Esto es algo que está escrito innatamente en sus corazones por Dios. Por lo tanto, se les considera moralmente responsables de este conocimiento. Al igual que todas las personas en todas partes son responsables de reconocer la existencia de Dios, así también todas las personas en todas partes son responsables de las exigencias de la ley moral de Dios sobre ellas.
Esos serían los dos tipos de revelación general que se mencionan en la Escritura: la revelación de Dios en la naturaleza y también en la conciencia a través de su ley moral implantada en nosotros.
COMIENZO DE LA DISCUSIÓN
Alumno: En todos tus tratos y discusiones con los ateos, ¿sientes que hay algunas personas que, por alguna razón, la revelación general simplemente no les habla? ¿Están sus conciencias simplemente cauterizadas, lo han negado por tanto tiempo que simplemente se han convencido a sí mismos de no hacerlo?
Dr. Craig: Esta es una muy pregunta muy interesante.[4] A veces las personas dirán que realmente no hay ateos sinceros, que de alguna manera en el fondo saben que Dios existe. Cuando uno lee Romanos 1, podemos ver por qué alguien podría decir eso. Él dice que lo que se puede saber acerca de Dios es evidente para ellos porque Dios se lo ha demostrado. Luego continúa en el versículo 21 diciendo,
Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes.
Luego en el versículo 25 dice, “porque cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén”.
Entonces, Pablo parece pensar que el ateísmo, o politeísmo aquí, es una supresión de la verdad que es evidente para ellos. Creo que algunas personas pueden sinceramente engañarse a sí mismas. No creo que esto signifique que los ateos son simplemente mentirosos; que realmente creen en Dios, pero están mintiendo al respecto. Creo que una persona puede llegar a engañarse tanto al punto que sinceramente llega a creer que Dios no existe. Pero lo hace sólo, como dice Pablo, suprimiendo la verdad con la deshonestidad. Alvin Plantinga, el filósofo cristiano más famoso que escribe hoy en día, ha argumentado que los ateos en realidad son cognitivamente disfuncionales. Tienen una disfunción cognitiva que les impide comprender a Dios de la manera que Dios los creó naturalmente para hacerlo. Es una tesis muy audaz. Sin embargo, Plantinga ha defendido esto con cierto detalle. Creo que Pablo probablemente estaría de acuerdo con él en base a lo que dice aquí. Una persona cuyas facultades cognitivas estén funcionando adecuadamente de la manera que Dios las quiso formaría la creencia de que Dios existe. Él la formaría instintivamente o la deduciría basándose en la revelación de Dios en la naturaleza y la conciencia. Como dice Pablo aquí, una persona que le da la espalda a Dios tiene un intelecto entenebrecido. Él dice que sus mentes estaban entenebrecidas de modo que no vieron la verdad. Entonces no es que ellos mientan. No es que vean la verdad y no la reconocerán. El intelecto entenebrecido es disfuncional—ya no ven la verdad. Entonces, como enfatiza Plantinga, parte del trabajo del Espíritu Santo es de restaurar el correcto funcionamiento de sus facultades cognitivas para que ahora puedan comenzar a pensar correctamente según sus facultades. Eso, supongo, sería cómo entendería tu pregunta.
Alumno: ¿Es correcto afirmar que esos valores morales que se implantan en nosotros son el resultado de haber sido creados a la imagen de Dios?
Dr. Craig: Creo que los teólogos cristianos afirmarían eso y dirían que eso es lo que nos diferencia del resto de la creación. Debido a que estamos hechos a la imagen de Dios y llevamos su semejanza, tenemos un valor moral intrínseco en la forma en que meros animales o seres no-conscientes (rocas y árboles, etc.) no lo tienen. Eso no significa que no haya una ética ambiental. De hecho, como portadores de la imagen de Dios, debemos tratar la naturaleza, los océanos y los bosques de ciertas maneras, pero no porque tengan valor moral intrínseco. Ellos son personas en la forma en que lo somos. Más bien, es porque somos personas, somos a la imagen de Dios, que tenemos ciertas responsabilidades morales con el resto de la creación y entre nosotros mismos. Entonces, sí, yo diría que esta comprensión de los deberes y valores morales podría, en su nivel más fundamental, creo, comprender que otras personas son intrínsecamente valiosas. Por lo tanto, ellas deben ser tratadas como fines en sí mismos y no sólo como un medio para sus fines. Esa comprensión fundamental del valor intrínseco de otras personas estaría en el corazón de esta comprensión de los requisitos de la ley.[5]
Alumno: ¿Cree usted que esa conciencia fue creada en Adán y Eva? ¿Creados a la imagen de Dios? ¿O la aprehendieron para toda la humanidad cuando comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal?
Dr. Craig: Si entiendo tu pregunta correctamente, diría definitivamente que, como fueron creados a imagen de Dios, como dije antes, Adán y Eva tendrían este sentido moral implantado en ellos y una conciencia funcionando adecuadamente para que supieran que lo que estaban haciendo estaba mal.
Alumno: Entonces, ¿qué les abrió los ojos? El conocimiento del bien y del mal me suena como si antes no hubieran conocido la diferencia entre el bien y el mal.
Dr. Craig: Oh. Todo bien. Me parece que uno está hablando de un conocimiento experiencial del mal. Como personas inocentes, no tenían ese tipo de conocimiento experiencial de lo que es malo. Pero ciertamente sabían la diferencia entre lo correcto e incorrecto.
Alumno: Ellos conscientemente decidieron desobedecer.
Dr. Craig: Sí, claro. Eligieron ir en contra de Dios, y luego tuvieron esta experiencia o el conocimiento experiencial de lo bueno y lo malo.
Alumno: Esto podría ser una disección demasiado fina, pero me pregunté por qué Pablo distinguió entre conocer el poder eterno de Dios y su divinidad. Pensé que tal vez uno implicaría el otro.
Dr. Craig: No sé la respuesta a eso. Es intrigante que mencione el poder eterno de Dios—allí en realidad vemos dos atributos de Dios, ¿no? Dios nunca comenzó a existir (él es eterno), y luego también el poder de Dios. Pero él lo distingue de la divinidad. Honestamente, no sé por qué haría esa distinción, excepto tal vez para decir que la divinidad es un concepto incluso más completo que el solo poder eterno. No es suficiente solo tener poder eterno. Esto necesita ser Dios. La palabra para divinidad (hablaremos de esto más adelante) theotes se usa únicamente aquí en el Nuevo Testamento. Este es el único lugar en el Nuevo Testamento donde aparece esta palabra. Probablemente sea una indicación de que Pablo está en contacto con las tradiciones filosóficas griegas acerca de Dios y por eso quiere afirmar que éste es un ser divino que ejemplifica la naturaleza divina. No es sólo una especie de poder eterno. Pero más allá de eso solamente podríamos especular.
FIN DE LA DISCUSIÓN
Digamos algo sobre las funciones de la revelación general. Hay varias funciones que la revelación general desempeña:
1. Muestra la gloria de Dios. Salmo 19:1-4. El salmista dice:
Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos. Un día transmite el mensaje al otro día, y una noche a la otra noche revela sabiduría. No hay mensaje, no hay palabras; no se oye su voz. Mas por toda la tierra salió su voz, y hasta los confines del mundo sus palabras.
Aquí el salmista dice que la belleza y la grandeza de los cielos de arriba (él está pensando, por supuesto, en las estrellas) proclaman la gloria de Dios a toda la humanidad. No hay ningún discurso verbal hablado—ningún lenguaje humano—sin embargo dice que este mensaje va a todo el mundo para mostrar la gloria de Dios. Entonces, una de las funciones de la revelación general es declarar la majestad y la gloria de Dios. A medida que hemos venido aprendiendo más sobre el universo, creo que sólo hemos aumentado nuestro asombro por el poder y la majestad de Dios en la creación de este increíble universo en el que vivimos. Cuando uno piensa de que lo que el salmista podía ver a simple vista eran sólo las estrellas dentro de nuestra propia galaxia (él no tenía ni idea de los incontables miles de millones de galaxias que existen más allá de la simple vista), simplemente podemos ver cuán increíblemente grandioso y majestuoso es Dios a través de su revelación en la naturaleza como el Creador del magnífico universo.[6]
2. Hace a las personas moralmente culpables ante Dios. Regresemos a Romanos 1:19. Ahí dice Pablo,
porque lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente. Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.
Así que la revelación general sirve para eliminar cualquier excusa que las personas puedan tener por su incredulidad en la existencia de Dios. Los hace culpables o responsables ante Dios por reconocer su existencia.
Luego, en Romanos 2: 15-16, dice,
ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos, en el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús.
Aquí él dice que las personas serán juzgadas sobre la base de su conocimiento innato de la ley moral de Dios. Serán acusadas o excusadas en el día del juicio basado en su conocimiento innato de la ley moral escrita en sus corazones. Entonces, una de las funciones de la revelación general es eliminar cualquier excusa que las personas puedan tener ante Dios. Más bien, sirve para hacer que las personas sean culpables ante Dios.
Una de las preguntas que surge a este respecto es si la revelación general también podría proporcionar un conocimiento salvífico de Dios. ¿Aquellos que nunca escuchen el Evangelio durante toda su vida uniformemente se pierden para siempre? ¿Van al infierno sin haber oído hablar de Cristo? ¿Cómo los juzgará Dios? ¿Es posible que a través de su respuesta a la revelación general puedan llegar a un conocimiento salvífico de Dios? Esa será la pregunta a la que recurriremos y retomaremos la próxima vez.[7]