Fundamentos de la Doctrina Cristiana (Parte 2)
¿Qué es la Apologética y Por Qué Estudiarla?
Nuestra clase Defensores, que acabamos de iniciar en la serie 3, es un estudio de la doctrina cristiana y la apologética. El domingo pasado vimos por qué el estudio de la doctrina es importante. Hoy quiero decir algo sobre por qué el estudio de la apologética también es importante para el cristiano maduro.
¿Qué es la apologética? Todos sabemos que la apologética no es aprender a cómo decirle a alguien que tú lamentas ser cristiano. Por el contrario, ¡la apologética es aprender a hacer que el otro tipo se lamente que tú seas cristiano! [Risas] ¡No, eso tampoco está bien! La apologética es una rama de la teología cristiana que procura proporcionar una justificación racional para las afirmaciones de la verdad cristiana.
Esa definición es importante porque lo que implica es que la apologética es principalmente una disciplina teórica. Ciertamente tiene una aplicación práctica. Por ejemplo, en evangelismo. Pero la apologética no es idéntica al evangelismo. No es el arte de compartir tu fe. No es entrenar en: "Si él dice esto, entonces tú dices eso a cambio". No proporciona tácticas para compartir tu fe de manera efectiva con un incrédulo. Repito: la apologética es una rama de la teología cristiana que procura responder a la pregunta: "¿Cuál es la justificación racional de las afirmaciones de la verdad cristiana?" Si bien tendrá una aplicación práctica en la apologética, la educación cristiana y tu propia vida devocional personal, no es idéntica a esas aplicaciones prácticas, sino que es una disciplina teórica que debe estudiarse por sí misma.
Creo que la apologética juega un papel vital en la realización de al menos tres fines que son vitales para la supervivencia del cristianismo en la cultura occidental.
1. Moldea la cultura. La apologética sirve para moldear la cultura. La apologética es vital, y de hecho puede ser necesaria, si el Evangelio cristiano debe ser escuchado como una opción legítima en la sociedad occidental actual. En general, la sociedad occidental se ha vuelto profundamente post-cristiana. Es el producto de la Ilustración, que fue un movimiento del siglo XVIII en Europa que triunfó sobre la sociedad europea. El sello distintivo de la Ilustración era el llamado pensamiento libre. Es decir, la búsqueda del conocimiento por medio de la razón humana sola. Se deshizo de la monarquía, arrojó la revelación divina y la iglesia también en nombre de la razón humana. Aunque de ninguna manera es inevitable que tal búsqueda vaya a conllevar a conclusiones no cristianas, y mientras la mayoría de los pensadores originales de la Ilustración como Voltaire y Rousseau eran, de hecho, teístas que creían en Dios, ha sido el impacto abrumador de la Ilustración sobre la cultura occidental que los intelectuales occidentales no consideran que el conocimiento teológico sea posible. La teología para ellos no es una fuente genuina de conocimiento. Por lo tanto, la teología no es una ciencia; es decir, en latín scientia, una fuente de conocimiento. Se dice que la razón y la religión están en desacuerdo entre sí. Es sólo la liberación de las ciencias físicas las que se consideran guías autorizadas para nuestra comprensión del mundo. La suposición confiada de los pensadores seculares de hoy es que la imagen del mundo que surgirá de esa búsqueda será una imagen totalmente naturalista.[1]Ellos creen que la persona que seguirá los dictados de la razón humana sin vacilar a sus conclusiones lógicas será ateo o, en el mejor de los casos, agnóstico.
¿Por qué son estas consideraciones de la cultura importantes? ¿Por qué no simplemente predicar el Evangelio en un mundo entenebrecido y moribundo? ¿Por qué tenemos que preocuparnos por la cultura de la sociedad occidental? Simplemente esto: el Evangelio nunca se escucha aislado de una cultura. Siempre se escucha en contra del entorno o el medio cultural en el que vive una persona. Una persona que ha sido criada en un medio cultural en el que el cristianismo todavía se ve como una opción intelectualmente viable mostrará una apertura al Evangelio que una persona que ha sido criada en una cultura completamente secularizada no lo hará. Para la persona que ha sido completamente secularizada, también puedes pedirle que crea en hadas o en duendes como en Jesucristo. Será así de absurdo para él.
Para dar una ilustración más realista de la influencia de la cultura en nuestro pensamiento, imagina cómo te sentirías si un devoto del movimiento Hari Krishna te contactara en el aeropuerto o en la calle y te invitara a creer en Krishna. Tal invitación probablemente te parezca extraña, rara, incluso divertida. Pero para una persona en las calles de Mumbai en India, tal invitación podría ser una causa muy seria para la reflexión. Mi temor es que los cristianos evangélicos parezcan igual de extraños para la gente en las calles de Bonn, Estocolmo y París que los devotos del movimiento Hari Krishna.
Lo que nos espera aquí en América del Norte si continuara nuestro deslizamiento hacia el secularismo, ya es evidente en Europa. Jan y yo pasamos unos trece años viviendo en cuatro naciones europeas diferentes y, por lo tanto, podemos testificar personalmente de lo difícil que es el terreno. Aunque la mayoría de los europeos de hoy mantienen una especie de afiliación nominal con el cristianismo, solo alrededor del 10% son creyentes practicantes, y menos de la mitad de ellos son evangélicos en su teología. La tendencia más significativa en la afiliación religiosa europea es el crecimiento de aquellos que son clasificados como no religiosos. Este grupo pasó de ser efectivamente el 0% de la población en 1900 a más del 22% en la actualidad en Europa. Como resultado de eso, el evangelismo es inconmensurablemente más difícil en Europa que en los Estados Unidos. Hablé personalmente en campus europeos en varios países de todo el continente y puedo dar testimonio de lo resistentes que son los estudiantes. Es difícil que el Evangelio se escuche en serio. Por ejemplo, recuerdo muy vívidamente que cuando hablé en la Universidad de Puerto en Portugal, los estudiantes eran tan escépticos de que podría haber alguien con dos doctorados europeos y que fuera creyente cristiano que ellos pensaron que yo era un impostor. Pensaron que yo era un fraude. Ellos llamaron por teléfono a la Universidad de Leuven en Bélgica para verificar que yo era, de hecho, un investigador visitante en la universidad. Así de profundo es el escepticismo.
Creo que Estados Unidos está siguiendo un poco más atrás el mismo camino con Canadá en algún punto intermedio. La caída de Canadá hacia el secularismo ha sido precipitada. En 1900, los evangélicos representaban aproximadamente el 25% de la población canadiense. En 1989, el porcentaje de evangélicos canadienses se había desplomado a menos del 8%. Mi experiencia al hablar en campus universitarios en todo Canadá me sugiere que Canadá tiene una especie de cultura del Atlántico medio, en algún lugar entre Gran Bretaña y los Estados Unidos.[2]El pluralismo y el relativismo son la sabiduría convencional en las universidades canadienses de hoy. La corrección política y las leyes que regulan el discurso sofocan el debate sobre cuestiones de importancia ética como el aborto o la eutanasia. Pueden servir como armas para oprimir las instituciones e ideas cristianas. Creo que el ejemplo de Canadá muestra cuán vitalmente importante es preservar un medio cultural en el que el cristianismo pueda ser escuchado como una opción intelectualmente viable.
Afortunadamente, durante la última década más o menos, los evangélicos canadienses han comenzado lentamente a revertir esta tendencia. Pero el retroceso será mucho, mucho más difícil que el deslizamiento cuesta abajo porque estará en los dientes de una cultura que se ha opuesto a la cosmovisión cristiana.
Creo que es por esa razón que los cristianos que desprecian el valor de la apologética porque "nadie viene a Cristo a través de argumentos" tienen tan poca visión del futuro. El valor de la apologética se extiende mucho más allá de su contacto evangelístico de uno-a-uno inmediato. La tarea más amplia de la apologética cristiana es de ayudar a formar y preservar un medio cultural en el cual el Evangelio es una opción intelectualmente viable para el pensamiento de hombres y mujeres.
En 1913, en su artículo "Cristianismo y Cultura", el gran teólogo de Princeton J. Gresham Machen declaró con gran razón,
Las ideas falsas son los mayores obstáculos para la recepción del evangelio. Podemos predicar con todo el fervor de un reformador y aun así tener éxito solo en ganar un rezagado aquí y allá, si permitimos que todo el pensamiento colectivo de la nación… sea controlado por ideas que. . . evitan que el cristianismo sea considerado como algo más que un engaño inofensivo.[3]
Desafortunadamente, la advertencia de Machen pasó desatendida, y el cristianismo bíblico en los Estados Unidos se retiró a los armarios del aislacionismo cultural. Ha sido solo en las últimas décadas que ahora hemos comenzado a resurgir de esos armarios intelectuales.
Creo que hoy se abren ante nosotros enormes puertas de oportunidad. Estamos viviendo en un momento de la historia en el que la filosofía cristiana está experimentando un verdadero renacimiento y argumentos revitalizadores de la existencia de Dios en la teología natural. Estamos viviendo en un momento en el que la ciencia contemporánea está más abierta a la existencia de un Creador y Diseñador del universo que en cualquier momento en la memoria reciente. Y estamos viviendo en un momento en el que los eruditos bíblicos se han embarcado en una nueva búsqueda del Jesús histórico que trata los Evangelios seriamente como fuentes históricas valiosas para la vida y las enseñanzas de Jesús, y que ha confirmado las descripciones generales del retrato de Jesús que pintan los Evangelios. Así que estamos viviendo, hermanos y hermanas, en un momento increíblemente emocionante de la historia si estamos interesados en hacer apologética cristiana. Estamos bien situados intelectualmente para ayudar a reformar nuestra cultura de tal manera que recuperemos el terreno perdido para que el Evangelio pueda ser escuchado como una opción intelectualmente viable para las personas pensantes de hoy en día.
Me puedo imaginar a algunas personas pensando en sus mentes: "Espera un momento, Bill. ¿No vivimos en una cultura posmoderna en la que estas apelaciones a los argumentos apologéticos tradicionales ya no son efectivas? Ya que los posmodernistas rechazan los cánones tradicionales de lógica, racionalidad y verdad, los argumentos racionales para el cristianismo ya no funcionan. Más bien, en la cultura posmoderna de hoy deberíamos simplemente compartir nuestra narrativa e invitar a la gente a participar en ella".
En mi opinión, ese tipo de pensamiento no podría estar más equivocado. De hecho, creo que es un diagnóstico erróneo y desastroso de la cultura estadounidense.[4] La idea de que vivimos en una cultura posmoderna es un mito propagado en nuestras iglesias por pastores de jóvenes que están mal informados. De hecho, la idea de una cultura posmoderna es una imposibilidad. Ella sería completamente inhabitable. Nadie es posmoderno cuando se trata de leer las etiquetas de una botella de aspirina y una caja de veneno para ratas. Si uno tiene dolor de cabeza, ¡es mejor que esa persona crea que los textos tienen un significado objetivo! No sólo está en todo en tu cabeza. Cuando hables con personas, descubrirás que no son relativistas sobre ciencia, tecnología y medicina. Por el contrario, son relativistas y pluralistas en lo que respecta a la religión y la ética – ¡pero eso no es posmodernismo, eso es modernismo! Eso es sólo el verificacionismo y el positivismo de líneas antiguas, los cuales dicen que si no puedes verificar algo a través de los cinco sentidos, entonces es sólo una cuestión de opinión personal y expresión emocional. Vivimos en un medio cultural que permanece, en núcleo, profundamente modernista.
De hecho, creo que el posmodernismo es uno de los engaños más astutos que Satanás se haya inventado. "¡El modernismo está muerto!", nos dice, "No es necesario que te preocupes más. ¡Olvídalo! Está muerto y enterrado". Mientras tanto, el modernismo, pretendiendo estar muerto, aparece en la nueva y lujosa mascarada del posmodernismo. Y se nos dice, "¡Tus viejos argumentos apologéticos y evidencias ya no son efectivos contra este nuevo desafiante! Déjalos a un lado. ¡Simplemente comparte tu narración!" Y entonces nos engañamos al dejar voluntariamente de lado nuestras mejores armas de argumento, evidencia y lógica, y de hecho saludamos el triunfo del modernismo sobre nosotros. Si adoptamos este curso de acción suicida, los resultados para la iglesia en la próxima generación serán catastróficos. El cristianismo se reducirá a una sola voz en una cacofonía de voces rivales, cada una compartiendo su narración y ninguna de ellas se recomienda a sí misma como la verdad objetiva sobre la realidad mientras que el naturalismo científico continúa moldeando las perspectivas que tienen las personas sobre cómo la realidad realmente es.
Por supuesto, no hace falta decir que al hacer apologética deberíamos ser relacionales, humildes e invitacionales. Pero eso no es una idea original del posmodernismo. Desde el principio, los apologistas cristianos han sabido que debemos presentar las razones de nuestra esperanza con gentileza y respeto. 1 Pedro 3:15. No necesitas abandonar los cánones de la lógica, la racionalidad y la verdad para ejemplificar estas virtudes bíblicas.
En cuanto a la idea de que las personas en nuestra cultura ya no están interesadas en los argumentos racionales y la evidencia del cristianismo, nada podría estar más lejos de la verdad. En mi propia experiencia de más de treinta años de hablar en campus universitarios en los Estados Unidos, así como en Europa y en todo el mundo, siempre concluyo mis charlas con un largo período de preguntas y respuestas por parte de la audiencia. En todos esos años, prácticamente nunca nadie se ha levantado y ha dicho: "Tus argumentos se basan en los estándares occidentales de lógica y racionalidad que son puramente subjetivos y, por lo tanto, no tenemos que prestarles atención". Simplemente las personas nunca expresan este tipo de sentimientos posmodernos. Encuentro que si abordas la pregunta de manera racional, la gente responderá racionalmente. Si presentas pruebas científicas o históricas de afirmaciones de la verdad cristiana, entonces los estudiantes incrédulos disputarán las premisas de tu argumento o discutirán contigo sobre los hechos, que es exactamente donde debería estar la discusión. Pero ellos no atacan la objetividad de la ciencia o la historia en sí mismas. No cuestionan la validez del razonamiento lógico.[5]
Encuentro que los estudiantes pueden ser muy escépticos con respecto a un orador cristiano y que, por lo tanto, quieren escuchar ambos lados del argumento presentado. Por esa razón, he encontrado que el debate es una forma especialmente efectiva de evangelizar en los campus universitarios. Les da a los estudiantes la oportunidad de escuchar a los defensores de ambos puntos de vista en un campo de juego nivelado y luego tomar una decisión. El enfoque en estos debates es siempre el de compartir argumentos racionales y pruebas a favor de la cosmovisión cristiana. Cientos, incluso miles, de estudiantes salen a ver estos debates y cientos de miles de estudiantes los verán en YouTube años después. Así que no se dejen engañar por pensar que las personas no están interesadas en los argumentos racionales y la evidencia del cristianismo. Por el contrario, existe un gran interés entre las personas de escuchar una discusión equilibrada de los argumentos a favor y en contra de las creencias cristianas. Es de vital importancia que preservemos una cultura en este país en la que el cristianismo todavía se pueda escuchar como una opción intelectualmente viable para las personas pensantes. Puede que las personas no vengan a Cristo a través de los argumentos, pero lo que hacen los argumentos es moldear un medio cultural en el que es razonable responder al Evangelio cuando sus corazones sean conmovidos. Los argumentos y la evidencia, por así decirlo, les dan permiso para seguir sus corazones cuando el Espíritu Santo los convence con el Evangelio.
Entonces, ante todo, la apologética estará moldeando la cultura.
2. Fortalece a los creyentes. El segundo propósito servido por la apologética es fortalecer a los creyentes cristianos. La apologética no sólo es vital para moldear nuestra cultura, sino que también es vital en las vidas de los creyentes cristianos individuales.
En 1982, mientras me preparaba para mis exámenes de doctorado en teología en la Universidad de Munich, Jan y yo pasamos un verano en Berlín. Tenía un periodo de más de año preparándome para esos exámenes. Tenía un montón de apuntes de un pie de alto que revisé y memoricé todos los días antes de este examen. Mientras estábamos en Berlín, tuvimos el privilegio de una visita de Ann Kiemel y su esposo recién casado, Will, cuando pasaban por Berlín. Ann Kiemel era en ese momento una de las oradoras cristianas más populares de Estados Unidos. Ella era una persona excepcional. Ella se reunía con extraños y les cantaba pequeñas canciones improvisadas para animarlos o apuntarlos hacia Cristo. Ella compartía su fe. Ella era extremadamente sentimental y emocional. Ella contaba historias, algunas de ellas ficticias pero otras verdaderas, que conllevaba a una audiencia completa de mujeres a lágrimas en cuestión de minutos.
Bueno, cuando estábamos sentados alrededor de la mesa un día en Berlín, pensé que trataría de aprender algunas lecciones de su experiencia. Entonces le dije: "Ann, ¿cómo te preparas para tus mensajes?"
Ella dijo: "Oh, no me preparo".
Yo solo estaba anonadado. Le dije: "¿No te preparas?"
Y ella dijo: "No".
Estaba estupefacto. Le dije: "Bueno, entonces, ¿qué haces?"
Y ella dijo: "Oh, yo sólo comparto mis dificultades".
No podía creerlo. ¡Yo aquí me estaba matando en años de preparación para el ministerio y ella no se prepara! Pero no se puede negar la efectividad de su ministerio. Ella llevó a miles de personas a Cristo. De hecho, contaba historias sobre cómo los académicos más duros vendrían a Cristo escuchando sus pequeñas canciones improvisadas e historias. Pensé, ¿Por qué estoy haciendo lo que estoy haciendo? ¿Por qué me estoy matando haciendo todo este trabajo? ¿Es esto una gran pérdida de tiempo? ¿Por qué estoy haciendo esto cuando todo lo que tengo que hacer es simplemente compartir mis dificultades?
Bueno, regresamos a los Estados Unidos ese otoño para tomar un año sabático en la Universidad de Arizona en Tucson, donde vivía un antiguo compañero de clase mío. Compartí con él un día sobre mi conversación con Ann. Le dije que realmente me había quitado el viento a mis velas.[6] Él me dijo algo que fue muy tranquilizador. Él dijo: "Bill, algún día las personas que Ann Kiemel ha llevado al Señor van a necesitar lo que tienes que ofrecer". Y creo que él tenía razón. Las emociones te llevarán sólo hasta cierto punto, y luego necesitarás algo más sustancial. La apologética puede ayudar a proporcionar algo de esa sustancia.
Mientras hablo en las iglesias por todo el país, constantemente me encuentro con padres cristianos después de los cultos que se acercan a mí y me dicen algo así: "¡Oh, si hubieras estado aquí hace dos o tres años! Nuestro hijo (o nuestra hija) tenía preguntas que nadie en la iglesia podía responder. Y ahora él (o ella) está lejos del Señor". Me rompe el corazón encontrarme con padres así porque eso es muy innecesario. Hay buenos argumentos y evidencias para la verdad de la fe cristiana si las personas sólo se familiarizan con ellos. Desafortunadamente, los padres a menudo no están entrenados en la defensa de la fe y, por lo tanto, sus hijos crecen ignorando esto también. En la escuela secundaria y la universidad, los adolescentes cristianos son agredidos intelectualmente con todo tipo de filosofía no cristiana unida a un relativismo abrumador. Si los padres no están intelectualmente comprometidos con su fe y no tienen argumentos sólidos para el teísmo cristiano y buenas respuestas a las preguntas de sus hijos, entonces creo que estamos en peligro real de perder nuestra juventud. Ya no es suficiente simplemente enseñarles historias bíblicas a sus hijos. Necesitan tener doctrina y apologética. Creo que si alguien va a embarcarse en tener hijos y criar niños en la cultura occidental, él o ella debe tener al menos algún entrenamiento en apologética cristiana.
Desafortunadamente, creo que la iglesia, en su totalidad, ha fallado en esta área. En los ministerios juveniles, a menudo nos enfocamos en el entretenimiento, las necesidades superficiales y no entrenamos a nuestros hijos en los desafíos intelectuales que van a enfrentar. Creo que, por el bien de nuestra juventud, debemos educarnos y entrenarnos a nosotros mismos en la defensa de la fe.
Pero la apologética cristiana hace mucho más por el creyente individual que sólo preservarlo de caer. Los efectos positivos de la apologética son aún más evidentes. De nuevo, veo esto todo el tiempo en los campus donde debato. John Stackhouse es un teólogo canadiense y una vez me comentó que estos debates son versiones realmente occidentalizadas de lo que los misioneros llaman "un encuentro de poder" donde el Dios del cristianismo proclamado por el misionero tiene una especie de encuentro de poder en el que Él triunfa sobre los dioses locales de las personas étnicas a quienes están trayendo el Evangelio. Pensé que era un análisis muy perspicaz. Como se defiende el cristianismo en estos encuentros, los estudiantes cristianos salen de estos debates con una renovada confianza en la verdad de la fe cristiana. Sus cabezas están en alto; están orgullosos de ser cristianos. Están ansiosos por compartir su fe. Recuerdo que un estudiante canadiense después de un debate me dijo: "¡No puedo esperar para compartir mi fe en Cristo!" Creo que muchos cristianos temen compartir su fe porque temen que el no creyente les haga una pregunta o formule una objeción que no puedan responder. Pero si tienes buenas respuestas a las objeciones del incrédulo y sabes cómo responder a sus preguntas, entonces no tendrás miedo. Creo que el entrenamiento en apologética es una de las claves para el evangelismo valiente.
Entonces, de esta y muchas otras maneras, la apologética puede ayudar a edificar el cuerpo de Cristo fortaleciendo a los creyentes individuales.
3. Evangeliza a los incrédulos. Creo que la apologética es útil no sólo para fortalecer a los creyentes cristianos, sino también para evangelizar a los incrédulos. Mucha gente te dirá, "¡Nadie viene a Cristo a través de argumentos!" No sé cuántas veces he escuchado esto.[7] Mi colega, J. P. Moreland, ahora ha comenzado a responder a estas personas diciendo que eso no es cierto. Lo he hecho yo mismo. Y puedo decirles personalmente que si van a la sección testimonial del sitio web Reasonable Faith,[8] podrán leer los testimonios directos que nos enviaron personas que han venido a Cristo viendo un video o leyendo un libro. Estas son conmovedoras y maravillosas historias de personas que se alejaron de la fe cristiana y estuvieron lejos de ella durante años, o personas que nunca han sido cristianas y han venido a Cristo porque escucharon argumentos y evidencia de la fe cristiana.
Lee Strobel me comentó recientemente que ha perdido la cuenta de la cantidad de personas que han venido a Cristo a través de sus libros El Caso de Cristo y El Caso de la Fe. Esa ha sido nuestra experiencia en el ministerio también. Hay un grupo de personas que responderá a los argumentos y a las evidencias cuando se les presenta en oración, juntamente con un testimonio personal, y utilizados por el Espíritu Santo.
Eso no significa que la apologética sea necesaria para la evangelización o que sea eficaz con todos. Pero creo que hay una minoría de personas con quienes este tipo de enfoque será valioso. Del mismo modo que un misionero puede sentirse llamado a llegar a algún grupo de gente oculta que no sería muy grande, así también creo que nosotros deberíamos tener la carga de llegar a esa minoría de personas que responderán a argumentos y evidencias apologéticas. Pablo dijo de su ministerio, “A todos me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos”. (1 Corintios 9:22)
Pero además (y aquí el caso de las personas que responderán a la apologética) creo que difieren significativamente del grupo de personas ocultas; las personas que responden a los argumentos apologéticos y evidencia a menudo son increíblemente influyentes en nuestra cultura. Encuentro que las personas que más resuenan con nuestro ministerio son ingenieros, abogados y personas en medicina. Muchos de ustedes encajarían en esa descripción. Estas son algunas de las personas más influyentes en la sociedad estadounidense. Uno de estos tipos de personas, por ejemplo, fue C. S. Lewis. Pensemos en el increíble impacto que ha tenido la conversión de ese hombre en las décadas posteriores a su muerte. Así que llegar a esta minoría de personas, creo, tendrá enormes beneficios para el Reino de Dios.
Entonces, creo que el entrenamiento en apologética es una parte vital del discipulado cristiano. Ella desempeña un papel vital e incluso necesario en la formación de la cultura, también en el fortalecimiento de los creyentes y, finalmente, en la evangelización de los no creyentes. Entonces, por todas estas razones, ¡soy totalmente entusiasta con la apologética cristiana!
Eso nos lleva al final de nuestra lección de hoy. En nuestra próxima clase, nos embarcaremos en nuestro estudio de la primera área de la doctrina cristiana que es la doctrina de la revelación.[9]
[1] 5:08
[2] 9:59
[3] J. Gresham Machen, “Christianity and Culture,” Princeton Theological Review 11 (1913): p. 7.
[4] 15:02
[5] 20:04
[6] 25:01
[7] 29:58
[8] Vea /testimonials (visitado el 29 de octubre, 2014).
[9] Tiempo Total: 33:50 (Copyright © 2014 William Lane Craig))
Traducido por Allan Sánchez
Editado y revisado por el equipo de traducción de Reasonable Faith